A un mes del inicio del período vacacional de verano, Yucatán ya acumula más de una docena de muertes en siniestros de tránsito.
De acuerdo con el modelo de Big Data desarrollado por el ingeniero en tránsito y auditor en seguridad vial René Flores Ayora se proyectan 32 muertes en hechos viales para toda la temporada de julio y agosto.
Anteayer un motociclista perdió la vida luego de sufrir un aparatoso accidente en el entronque Dzinup-Valladolid y ayer en la carretera federal Mérida-Cancún un tractocamión colisionó contra una camioneta de personal que retiraba señalamientos viales, lo que dejó el saldo de un fallecido y tres lesionados de gravedad.
Del total de víctimas registradas hasta el momento, 11 eran motociclistas, una era conductora y una más peatón.
Esa distribución confirma que quienes se desplazan en motocicleta continúan siendo el sector más vulnerable en las calles, avenidas, periféricos y carreteras del estado.
El análisis forma parte del Balance de Siniestralidad Vial que el especialista elabora mediante un sistema de Big Data, una metodología que recopila, clasifica y analiza información proveniente de reportes ciudadanos, redes sociales, medios de comunicación, cuerpos de emergencia y otras fuentes públicas para identificar tendencias y realizar pronósticos estadísticos sobre la mortalidad vial.
Lejos de tratarse de una predicción basada en el azar, el modelo permite estimar el comportamiento de la siniestralidad a partir de patrones observados durante años, convirtiéndose en una herramienta para evaluar el impacto de las estrategias de prevención y advertir sobre los períodos de mayor riesgo.
Las proyecciones han mostrado una alta precisión. En años anteriores, Flores Ayora ha documentado que durante las vacaciones de verano las cifras reales suelen alcanzar o incluso superar los escenarios previstos, a diferencia de otras temporadas, como las vacaciones decembrinas, cuando históricamente el número de fallecimientos ha permanecido por debajo de las estimaciones.
El balance anual de 2025 ilustra la magnitud del problema. El especialista contabilizó 276 personas fallecidas por siniestros de tránsito en Yucatán, aunque advirtió que la cifra es conservadora.
Numerosas víctimas pierden la vida horas, días o semanas después en hospitales y esos casos no siempre son incorporados a los registros inmediatos, por lo que el total real podría acercarse a las 400 defunciones.
Motociclistas, a la cabeza de lista negra
Los motociclistas encabezaron nuevamente la estadística con 166 fallecimientos, seguidos por 36 conductores, 26 pasajeros o acompañantes, 17 ciclistas y 20 peatones. Julio y septiembre fueron los meses con más víctimas mortales.
Para Flores Ayora, el término “accidente” resulta insuficiente para describir estos hechos, pues sostiene que cada siniestro tiene causas identificables y, en consecuencia, puede prevenirse.
“Las redes sociales permiten contar la vida en tiempo real, pero también la muerte en los siniestros de tránsito”, señala.
El especialista insiste en que el exceso de velocidad, la distracción, el consumo de alcohol, la invasión de carriles, el irrespeto a los límites de velocidad y la falta de equipo de protección son factores humanos que pueden evitarse.
Como ejemplo del impacto de la velocidad, explica que un choque con un objeto fijo produce una energía equivalente a una caída desde un edificio.
Así, circular a 55 kilómetros por hora (kph) representa un impacto similar al de caer desde aproximadamente 12 metros de altura; a 70 kph equivale a 19.5 metros; a 100 kph, a 40 metros; a 120 kph, a 57 metros; mientras que conducir a 153 kph supone una fuerza comparable a caer desde 92 metros.
La equivalencia se incrementa a 117 metros a 172 kph, 144 metros a 191 kph, 186 metros a 217 kph y hasta 250 metros cuando se circula a 252 kph.
Estas comparaciones, señala, ayudan a comprender que el cuerpo humano tiene un límite físico frente a la energía liberada en un impacto, razón por la cual respetar los límites de velocidad constituye una de las medidas más efectivas para salvar vidas.
