Aunado a los altos costos de producción, los hombres del campo también enfrentan problemas derivados del cambio climático que está modificando de manera significativa los calendarios tradicionales de siembra, revela la Secretaría de Desarrollo Rural (Sader) de Yucatán.

Las cuatro estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno) son menos predecibles, lo que obliga a los agricultores a ajustar fechas, ciclos y métodos de cultivo para reducir riesgos y evitar pérdidas.

  • Entre las principales exportaciones de Yucatán se encuentran cítricos y diversas verduras
  • La Seder señala que todas las estaciones del año han perdido regularidad debido al cambio climático, obligando a modificar los calendarios de siembra. Aunado a eso, el campo enfrenta complicaciones como diversas plagas que afectan pérdidas a los cultivos; otras, como la langosta, hoy están bajo control
  • En general, Yucatán tiene un buen estatus sanitario en el campo. La langosta, el dragón amarillo y la mosca de la fruta permanecen vigilados mediante control biológico

Edgardo Medina Rodríguez, titular de la Seder, indica que hasta ahora no existe un nuevo calendario formal de ciclos de siembra.

Sin embargo, los productores realizan acciones para depender cada vez menos del temporal, como la adopción de infraestructura hidroagrícola, el uso de semillas mejoradas, la agricultura protegida, las siembras escalonadas y el ajuste de fechas con base en proyecciones meteorológicas.

De acuerdo con las observaciones, el mítico henequén sigue siendo uno de los cultivos con mayor resistencia al cambio climático.

Aunque, más que pensar únicamente en cultivos específicos, es necesario impulsar nuevas técnicas de producción e incorporar acciones que permitan mitigar sus efectos, como el uso de semillas mejoradas, el manejo integral de plagas, los sistemas de riego y la capacitación a productores.

¿Quién trabaja el campo, siguen los mismos campesinos antiguos o las nuevas generaciones?

“El campo seguirá siendo una fuente de empleo y generación de ingresos”, responde el funcionario. “Si bien en los últimos años la población dedicada al sector ha envejecido, todavía hay personas interesadas en la producción agropecuaria”.

“Actualmente se mantiene la demanda de carreras como ingeniería agropecuaria y medicina veterinaria, cuyos egresados podrán contribuir, mediante técnicas innovadoras, a la producción de alimentos en el estado”.

No hay certeza que los hijos de los veteranos productores del campo sigan el ejemplo de sus padres porque cambiaron sus intereses particulares. Para el titular de la Seder no es posible generalizar en esta idea.

Asimismo, explica que la globalización y la transformación económica de Yucatán generan nuevas fuentes de empleo en zonas rurales y conurbadas, lo que modifica la dinámica de las comunidades.

El gobierno trabaja para mantener el interés de los jóvenes en el sector agropecuario mediante vínculos con universidades y programas que fomentan la participación de las nuevas generaciones.

Medina Rodríguez dice que iniciativas como la producción de traspatio y el renacer ganadero incentivan la participación juvenil.

Hoy día más de 25 estudiantes de los tecnológicos de Conkal y Tizimín, así como de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Uady, participan como técnicos agrícolas y brindan asistencia técnica a productores ganaderos.

El gobierno federal, por medio del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, genera oportunidades para motivar a los hijos de productores que reconozcan que el campo es una alternativa de empleo, de desarrollo y de productividad.

¿Yucatán produce suficiente alimento para su población?

“En algunos productos, Yucatán cuenta con producción suficiente para atender el consumo interno, como ocurre con carne de cerdo, aves, huevo y ciertas hortalizas y frutales”, recalca.

“Sin embargo, persisten retos importantes, como el caso del maíz, producto del cual el estado importa una parte significativa. En 2024, Yucatán registró importaciones de maíz por 262 millones de dólares”.

La balanza comercial en importaciones y exportaciones es desequilibrada para Yucatán porque importa más de lo que exporta.

De acuerdo con la plataforma Data México, en 2024 Yucatán exportó más de 63.4 millones de dólares en productos relacionados con el sector agrícola, incluidos derivados de cítricos, verduras, pepinillos, melones, sandías y papayas, entre otros.

Los principales destinos de los productos yucatecos fueron Estados Unidos, Canadá, Francia, Japón y Polonia, entre otros países.

En cuanto a productos de origen animal, Yucatán exportó principalmente pescados, mariscos, miel y leche, entre otros, con un valor de estas exportaciones que superó los 111 millones de dólares, pero toda la exportación fue inferior a las importaciones de maíz.

Con base en la misma fuente de información y año, Yucatán importó más de 158 millones de dólares en productos de origen animal, como carne de cerdo, aves, pescados, mariscos y crustáceos, lo que parece contradictorio porque Yucatán es autosuficiente en esos productos al grado que exporta sus excedentes.

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