Si una persona huele mal resulta más atrayente para los mosquitos, afirma el doctor Julián Eduardo García Rejón, responsable del laboratorio de Arbovirología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
El olor, el calor corporal y la microbiota o bacterias del cuerpo le indican al mosquito que hay alimento disponible, comenta el investigador.
Los malos olores, como los causados por la sudoración, son atrayentes; incluso los aromas dulces ejercen esa misma fascinación.
Es un mito que los moscos prefieran picar a las personas diabéticas por el nivel de glucosa en la sangre, aclara. Se trata de una coincidencia recurrente, pero científicamente no existe esa demostración, añade.
Calor, sudor y CO2
Las personas robustas o más altas tienden a producir más energía, calor y sudoración, lo que da como resultado una mayor atracción para los moscos, comenta.
La higiene juega un papel muy importante en este proceso, subraya.
Muchas personas se preguntan por qué sufren más picaduras que otras. Los mosquitos tienen ojos y pueden guiarse a través de señales visuales, recuerda.
Al respirar oxígeno se exhala dióxido de carbono (CO2) por la boca. Esta sustancia los atrae porque posee un olor específico que indica al mosquito que la persona está viva.
Diversos estudios señalan que los mosquitos siguen a las personas porque detectan la exhalación de CO2.
Por eso, al estar acostados en camas o hamacas, es común oír el zumbido cerca del rostro; aunque el cuerpo esté cubierto, los insectos detectan el gas.
Los mosquitos vuelan en contra del viento, indica el experto. La corriente aérea transporta el sudor y el perfume de las personas, olores que son detectados a la distancia.
Es un fenómeno similar a cuando se cocina un platillo tradicional como el frijol con puerco y el viento propaga su aroma a la distancia; del mismo modo, los mosquitos perciben los efluvios humanos.
Bacterias y mal olor
La sudoración es un proceso común para regular la temperatura corporal y se compone principalmente de agua, sales, ácido láctico y urea. Cuando una persona se ejercita y no se cambia la ropa sudada, comienza el mal olor.
Esta emanación ocurre porque en la piel habitan bacterias y hongos. Al entrar en contacto con el sudor, la materia orgánica se descompone y genera un olor característico que a los mosquitos les encanta.
Si una persona huele mal será más atrayente para los insectos, afirma. Quien respira agitadamente expulsa más CO2 y emite mayor temperatura corporal, lo que confirma la presencia de un organismo vivo.
Factores de atracción para los mosquitos
Una persona de 50 kilogramos de peso emite menor cantidad de calor que una de 120 kilos; esta última generalmente sudará más, expulsará más CO2, generará mayor temperatura y humedad, volviéndose más atractiva para los mosquitos.
La ropa de colores oscuros también influye en la atracción. En una camisa negra el mosquito se camufla con facilidad, por lo que llega, pica y la persona no lo nota.
Los tonos oscuros les atraen porque les permiten resguardarse, explica. En el hogar, por ejemplo, los armarios con prendas gruesas o suéteres suelen ser refugios habituales.
El uso de calcetines tras una jornada laboral de más de ocho horas acumula sudor y genera un olor característico que atrae a estos insectos. Bañarse con frecuencia, sobre todo cuando aumenta la presencia de mosquitos, reduce el olor y disminuye las picaduras.
Cambiar la ropa sudada es fundamental, pues conservar prendas húmedas atrae a los insectos. Por otro lado, la creencia de que tener sangre “fina” u origen europeo hace a alguien más atractivo para los moscos es totalmente falsa; ni el tipo sanguíneo ni el origen étnico influyen.
Los mosquitos suelen preferir la piel oscura para picar. Sin embargo, las personas de tez clara no acostumbradas a los insectos —como los turistas que visitan Yucatán— sufren reacciones más severas.
Las sustancias que el mosquito secreta para evitar la coagulación y adormecer la zona generan reacciones alérgicas y ronchas en los visitantes. Quienes están habituados a las picaduras no presentan esa reacción porque su sistema inmune ya ha tenido contacto previo con esas sustancias.
En un visitante de tez blanca procedente de regiones frías, el sistema inmunológico no reconoce estos compuestos y reacciona de forma intensa, expuso el especialista.
Para combatir el problema existen insecticidas recomendables para insectos voladores. El producto funciona mejor cuando se coloca cerca de una corriente de aire para que se distribuya eficazmente.
Uso de repelentes
Leer las instrucciones de los productos es la principal recomendación para la población, comentó el investigador. También existen repelentes naturales a base de plantas y aceites esenciales, como la citronela.
Los repelentes derivados de plantas son efectivos, pero su duración es limitada. Creer que una aplicación por la mañana durará todo el día es un error, pues únicamente cubren un lapso aproximado de tres horas.
Los remedios caseros a base de alcohol y clavo de olor son falsos y generan una peligrosa sensación de falsa seguridad. Pensar que con esos preparados no habrá picaduras es un mito, reitera.
Horas de mayor riesgo
En el entorno cotidiano hay presencia de mosquitos durante el día, la tarde y la noche. Entre las especies más importantes destacan “Aedes aegypti”, “Aedes albopictus” y “Aedes vittatus”.
El comportamiento de estos vectores se intensifica durante la mañana y antes de la caída del sol, horarios en los que se alimentan y registran su mayor actividad, concluyó el especialista.


