Las nubes de septiembre amenazaban con cambiar los planes, pero la lluvia respetó la noche. Fueron algunas gotas las que cayeron sobre Mérida mientras el Centro Cultural Hartii recibía a escritores, artistas, docentes, estudiantes, egresados y amigos de la Universidad Modelo, reunidos para comenzar una celebración muy especial: el inicio de los festejos por los 30 años de la institución en la educación superior.

La ocasión tuvo como protagonista al número 25 de Al pie de la letra, la revista de la Escuela de Humanidades de la Universidad Modelo, un proyecto editorial que durante 25 años ha acompañado la vida cultural y académica de la comunidad modelista. Fue una noche para hablar de literatura, fotografía, arte y educación, pero también de recuerdos. De aquellos primeros años en que una publicación comenzó a abrirse camino y de las generaciones que han dejado algo de sí en sus páginas.

Universidad Modelo inicia las celebraciones por sus 30 años

El primer acto estuvo a cargo del grupo de danza española y flamenco de la Universidad Modelo, dirigido por Fátima Villanueva, que abrió la velada con una gran gala de lo aprendido en clases. Sobre el escenario, la disciplina de los ensayos se convirtió en movimiento, música y tradición, dando paso a una celebración en la que distintas expresiones artísticas se encontraron alrededor de una misma historia.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Carlos Sauri Quintal, director general de la Universidad Modelo, quien acompañó el inicio formal de las actividades conmemorativas. La Universidad Modelo comenzó su proyecto de educación superior el 1 de septiembre de 1997. Por ello, más que una celebración de 30 años ya concluidos, la institución comienza ahora su año 30, una etapa que invita a mirar el camino recorrido y, al mismo tiempo, pensar en lo que viene.

Carlos Sauri Duch: “Estamos viviendo los mejores momentos de la Modelo”

Previo al evento, el rector Carlos Sauri Duch compartió en entrevista el significado que tiene para él este aniversario. “Mucha emoción”, respondió al hablar de estos años y de lo que representa ver crecer una institución que actualmente tiene presencia en Mérida, Valladolid y Chetumal. Para el rector, la Universidad Modelo atraviesa una etapa especialmente importante y considera que “estamos viviendo los mejores momentos de la Modelo”.

Actualmente, más de 800 personas forman parte del personal de la institución y más de 10 mil egresados de licenciatura y posgrado han pasado por sus aulas, pero detrás de las cifras se ha escrito una historia que comenzó mucho antes de la universidad.

La Escuela Modelo fue fundada en 1910 con una vocación de servicio a la sociedad y con el propósito de ofrecer una educación sólida y contribuir a reducir el analfabetismo. Esa raíz, considera Sauri Duch, explica parte de la identidad que la institución conserva hasta hoy y que resume en una expresión: una educación “100% humana”.

Llegar al año 30 de la Universidad representa para el rector “el deber cumplido”, aunque no significa detenerse. La celebración, señala, también debe servir para pensar en los próximos cinco, diez o quince años y en las nuevas ideas que podrán aportar quienes integran la comunidad modelista.

Y mientras la Universidad Modelo mira hacia adelante, Al pie de la letra ofrece una oportunidad para volver la mirada al pasado.

Al pie de la letra, 25 años de literatura y pensamiento

La presentación del número 25 de Al pie de la letra fue el centro de la jornada. La revista nació hace un cuarto de siglo desde el ámbito de las Letras y ha logrado permanecer a través de diferentes generaciones y transformaciones tecnológicas.

En la primera conversación de la noche participaron María Teresa Mezquita Méndez, Rubén Reyes Ramírez e Irving Berlin Villafaña, con la moderación de Addy Góngora. La mesa académica tuvo momentos de memoria y anécdotas.

Rubén Reyes recordó los primeros pasos del proyecto alrededor de 2001, cuando un pequeño grupo comenzó a buscar colaboraciones entre escritores e intelectuales. Eran apenas cuatro estudiantes. “Somos pocos, pero locos”, fue la frase que quedó asociada a aquellos comienzos y que, con el paso de los años, terminó adquiriendo otro significado: aquellos pocos lograron construir una publicación que continúa hasta nuestros días.

María Teresa Mezquita destacó precisamente esa permanencia. En un panorama donde numerosos proyectos editoriales desaparecen después de dos o tres ediciones, Al pie de la letra ha conseguido llegar a 25 números gracias a la constancia, el trabajo y la perseverancia.

La revista también ha cambiado con el tiempo. Pasó de aquellas primeras ediciones impresas, elaboradas cuando las herramientas digitales comenzaban a modificar la producción editorial, a una época en la que la información circula de manera inmediata.

Sin embargo, el propósito permanece: generar un espacio para las letras, el pensamiento, la creación y el diálogo con la comunidad.

Para Irving Berlin Villafaña, la literatura conserva además una función profundamente humana. Las palabras permiten nombrar aquello que duele, preocupa o atemoriza y pueden transformar esas experiencias en una posibilidad de comprensión.

Leer y escribir, en ese sentido, también significa aprender a escuchar otras voces, comprender antes de juzgar y acercarse a la diversidad.

De las palabras a las imágenes: la memoria de la Escuela Modelo

La segunda conversación de la noche llevó la celebración hacia otro territorio: la fotografía y un enfoque arqueológico. La artista audiovisual y fotógrafa Laura Sánchez y Orlando Cámara Moguel, integrante del Consejo de Administración de la Escuela Modelo, hablaron sobre el proyecto “Una ciudad de tres momentos”, realizado para esta edición de Al pie de la letra.

El trabajo dio origen a las imágenes de portada y contraportada, además del material fotográfico que forma parte de la sección “Siluetra”. Para realizarlo, Laura Sánchez recorrió junto con Orlando Cámara distintos espacios de la Escuela Modelo.

Pasillos, aulas, jardines y edificios fueron observados desde otra perspectiva, buscando aquello que muchas veces queda oculto detrás de la arquitectura: las historias de quienes han pasado por esos lugares.

Y porque los edificios también guardan memoria. Sus muros, placas y espacios cotidianos hablan de generaciones enteras que encontraron ahí un lugar para aprender, enseñar, convivir y construir parte de su historia.

Para Orlando Cámara, esa relación es todavía más cercana. Bisnieto del fundador de la Escuela Modelo, creció en esos espacios y estudió ahí durante sus primeros años. Con 46 años de relación con la institución, ha visto cómo sus edificios y su comunidad se han transformado con el paso del tiempo.

Laura Sánchez encontró precisamente en esa memoria una oportunidad para volver a mirar espacios conocidos y convertirlos en imágenes capaces de despertar recuerdos.

Una revista que también es memoria de la comunidad

Al cierre de la presentación, Luis Jorge Urzaiz, director de la Escuela de Humanidades, recordó que Al pie de la letra no son solo las páginas de una revista. En sus 25 años han participado docentes, investigadores, estudiantes, egresados y colaboradores invitados. Cada número ha reunido una parte de esa comunidad y ha dejado constancia de sus inquietudes, ideas y formas de mirar el mundo.

Durante la noche también se habló del valor de conservar la edición impresa en una época dominada por las pantallas: sostener una revista entre las manos, sentir el papel, percibir el olor de la tinta y volver a la lectura pausada.

Después de la presentación llegó la convivencia. Los asistentes recibieron ejemplares de la edición número 25 y continuaron las conversaciones que habían comenzado en el escenario. Afuera, las nubes de septiembre seguían sobre Mérida. La lluvia, finalmente, apenas dejó algunas gotas.

Dentro del Centro Cultural Hartii quedó el encuentro de una comunidad que ha crecido alrededor de la educación, la cultura y las humanidades.

La Universidad Modelo comienza su año 30 mirando hacia el futuro. Al pie de la letra celebra 25 años mirando también hacia atrás, hacia quienes hicieron posible sus primeros números y hacia las nuevas generaciones que continuarán escribiendo sus páginas.

Treinta años de universidad y 25 de una revista terminaron encontrándose en una misma noche con toda una gran comunidad, para recordar que una institución educativa también se construye con las historias, las ideas, las voces y los recuerdos de quienes la han hecho parte de su vida.