La Catedral de Mérida, con más de 400 años de historia, no solo es el corazón de la fe católica de los yucatecos, sino también uno de los sitios arquitectónicos más emblemáticos de la capital y de la entidad.
El recinto es sede de los eventos religiosos más importantes y de diversas actividades culturales; para mantener abiertas sus puertas, requiere aproximadamente medio millón de pesos mensuales.
Mantener en buenas condiciones las piedras de los muros, los pisos de mármol centenarios, el mobiliario y todo su patrimonio, además de costear los servicios de agua, electricidad, nómina de empleados y todo lo necesario para la operatividad del templo representa un reto constante, reconoce el presbítero Juan Pablo Moo Garrido, rector del recinto catedralicio.
El cuidado del edificio exige atención continua en las distintas áreas del inmueble.
Intervención en techos
Una de las prioridades para el máximo templo católico es la impermeabilización de sus techos.
El presbítero Juan Pablo Moo explica que están en la fase de elaboración de un proyecto para el mantenimiento y rescate de la Catedral, con el objetivo de presentarlo a las instancias correspondientes a la brevedad posible.
Los avances actuales se limitan a gestiones previas para realizar una reunión preparatoria donde se expondrá el plan que están afinando, detalla el rector.
Proyecto de rescate
La propuesta, denominada Proyecto Integral de Mantenimiento y Rescate de la Catedral, considera una serie de acciones a ejecutarse a lo largo de varios meses —o incluso dos años— para atender las necesidades más urgentes.
La primera etapa consistirá en impermeabilizar las cubiertas.
El sacerdote señala que, por la responsabilidad del cargo, le corresponde supervisar todo el conjunto edilicio, el cual abarca la Catedral, la parroquia del Sagrario Metropolitano, la Capilla del Divino Maestro y sus áreas anexas.
El proyecto en elaboración busca reunir los sustentos técnicos necesarios para realizar la convocatoria a quienes puedan sumarse a esta causa.
Técnicas sin cemento
La meta es presentar la propuesta este mismo mes en una reunión clave, donde se priorizará la atención del techo, cuyos trabajos requieren una inversión de varios millones de pesos.
Respecto a los trabajos en la cubierta, la inversión total será de gran magnitud, aunque todavía se afinan los presupuestos finales.
En la Catedral no es posible aplicar impermeabilizantes industriales convencionales; en su lugar, se emplea la técnica tradicional a base de alumbre, cuyo ciclo de renovación debe realizarse cada tres años como máximo.
Al asumir la rectoría, ya se había aplicado ese procedimiento y, al haber transcurrido dos años y medio, el margen de tiempo está al límite.
Se requiere renovar la capa protectora del techo para evitar afectaciones en la estructura interna.
Las obras no quedan a la vista del público, por lo que se prevé respaldar el proceso con evidencia fotográfica que permita a la comunidad constatar los avances conforme se ejecuten los trabajos.
El plan considera la coordinación entre la Arquidiócesis de Yucatán y representantes de las autoridades locales.
De manera paralela, se mantiene abierta la línea de apoyo mediante las aportaciones voluntarias de la feligresía, que ha respondido con generosidad ante convocatorias específicas.
Atención al interior
Una segunda fase del proyecto abarcará el mantenimiento interior del templo, con la reparación de áreas afectadas por la humedad y la posterior aplicación de pintura.
Esta etapa requerirá varios meses de labor. Por el momento se sientan las bases del proyecto, apoyados en la respuesta y aportaciones de los fieles recaudadas en los últimos meses.
El rector enfatiza que el mantenimiento de la Catedral es una tarea diaria, constante y sin interrupciones.
Gastos de operación en la Catedral
Gran parte del presupuesto mensual se destina a esta operatividad, logrando saldar los compromisos financieros sin margen de excedentes gracias al respaldo directo de la comunidad.
Con el catálogo completo de gastos integrados —que incluye nómina, mantenimiento general y servicios públicos—, el inmueble requiere casi medio millón de pesos al mes para mantenerse operativo.
El costo operativo resulta elevado, pero necesario para garantizar la apertura diaria y el estado óptimo de limpieza del espacio.
El recinto cuenta con personal distribuido en dos turnos para mantener las instalaciones adecuadamente atendidas en todo momento.
La atención de las losas de mármol del piso requiere cuidados especializados.
El piso de mármol y la pintura de las paredes exigen técnicas específicas de conservación en las que no se permite el uso de cemento u otros materiales incompatibles, bajo los lineamientos técnicos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), organismo que participará en las reuniones de coordinación.
Daños por humedad
Algunas piezas del piso de mármol han presentado fisuras.
El desgaste responde a la filtración de humedad provocada por las lluvias copiosas, lo que debilita el subsuelo del templo y genera hundimientos imprevistos al paso de los peatones.
El terreno bajo las losas se ha erosionado con el tiempo, dejando cavidades vacías que vuelven frágil la superficie ante cargas de peso determinado.
El plan integral abarca diversas zonas de la Catedral mediante un proceso gradual, pues la falta de recursos humanos y financieros impide realizar una intervención global a corto plazo.
En cuanto al órgano monumental de la Catedral, el instrumento se encuentra funcional tras recibir mantenimiento preventivo previo a la Semana Santa, aunque demanda un cuidado continuo.
En los últimos dos años no ha recibido un mantenimiento mayor.
Donativos en oficinas
Las estimaciones para una intervención profunda en el órgano rondan los 900,000 pesos.
El mantenimiento preventivo más reciente representó un gasto cercano a los 80,000 pesos para conservar su operatividad.
Este servicio preventivo debe aplicarse anualmente, mientras que cada tres o cuatro años se requiere una revisión general cuyo costo se aproxima al millón de pesos.
El presbítero Juan Pablo Moo aclara que no mantienen campañas de recaudación fuera del ámbito eclesial; las personas interesadas en realizar donativos para la conservación de la Catedral pueden hacerlo directamente en las oficinas del recinto.







