Cristóbal Pérez Chan, ganador del Premio Proser 2026, junto a su mamá, Julia Chan Rosado, quien lo ha acompañado durante su formación

Con un promedio de 94 y sin haber reprobado ni presentado examen extraordinario en ninguna asignatura, Cristóbal Pérez Chan concluyó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y se convirtió en el ganador del Premio Proser 2026, un reconocimiento que desde hace más de dos décadas distingue al egresado con el desempeño académico más destacado de esta carrera.

A sus 23 años, el joven recibió la noticia con sorpresa. Aunque hacia el final de la carrera comenzaron a circular entre sus compañeros comentarios sobre quién podría obtener el reconocimiento, Cristóbal nunca hizo del promedio una competencia personal.

La noticia llegó después de una llamada de la escuela en la que le solicitaron acudir a una reunión con autoridades universitarias y representantes de Proser Grupo Constructor. Para entonces, los rumores ya le habían dado una pista. Sin embargo, escuchar que era el elegido convirtió aquellas especulaciones en realidad.

Un reconocimiento a la constancia

El Premio Proser tiene su origen en un convenio establecido hace más de 20 años entre Proser Grupo Constructor y la Facultad de Ingeniería de la UADY. La iniciativa nació también del vínculo que el ingeniero Raúl Ancona Riestra, fundador de la empresa y egresado de la Universidad, mantuvo con su alma mater.

Su hija, Alejandra Ancona Bates, directora general de Proser Grupo Constructor, explica que el reconocimiento forma parte del compromiso de la empresa con la educación y busca distinguir una trayectoria de excelencia que representa un esfuerzo sostenido.

“Sabemos lo complejo que es entrar a la universidad. Luego, mantenerse y terminar la carrera con excelente promedio tampoco es algo que haga todo el mundo”, señala.

El premio tiene además un criterio particular, pues no basta con obtener el promedio más alto. El reconocimiento se entrega únicamente a quien haya concluido sus estudios sin repetir materias y sin presentar extraordinarios, como una manera de reconocer la constancia a lo largo de toda la formación profesional.

Para Alejandra Ancona, impulsar la educación significa contribuir a la formación de personas que posteriormente podrán poner sus conocimientos al servicio de la sociedad.

“Si como empresas y como país le apostamos a la educación, le estamos apostando a lo seguro”, expresa, al destacar que una de las áreas que forman parte de la cultura de Próser es precisamente el compromiso educativo.

El interés por la ingeniería comenzó desde joven

En el caso de Cristóbal, la excelencia académica comenzó mucho antes de la universidad. Desde la preparatoria tenía claro que quería encontrar una profesión relacionada con sus intereses por las matemáticas y la física, además de la experiencia que había tenido desde pequeño al acercarse al ámbito de la construcción por medio de su padre, ingeniero industrial.

Continúa preparándose

Cristóbal ya comenzó a mirar hacia adelante. Actualmente estudia francés, después de haber consolidado el dominio del inglés, con la intención de ampliar sus posibilidades profesionales y conocer otras culturas. También contempla el potencial que puede tener una experiencia internacional para su desarrollo como ingeniero.

En ese camino, sabe que el reconocimiento no llegó únicamente por sus propios esfuerzos. A su lado estuvo su mamá, Julia Elizabeth Chan Rosado, licenciada en Educación Preescolar y con 25 años de servicio, quien recuerda haber acompañado a su hijo desde que tenía apenas dos meses de edad, cuando estuvo en su primera escuela y, posteriormente, en cada etapa de su formación.

Concursos de matemáticas desde la primaria, tareas, traslados, proyectos, viajes académicos y decisiones escolares forman parte de una historia familiar en la que el apoyo nunca estuvo condicionado a obtener un determinado resultado.

“Yo siempre le he dicho: si te gusta, hazlo. Aprende, pero hazlo bien. Averigua, pregunta”, cuenta Julia Elizabeth.

Para ella, el 94 que aparece ahora como parte del reconocimiento es, en realidad, apenas un número. Lo importante, sostiene, ha sido que su hijo aprenda a tomar sus propias decisiones y a disfrutar lo que hace.

“Hasta donde podamos llegar”, dice al recordar una frase que ha compartido con su hijo a lo largo de los años.

Un premio con 24 años de historia

Entre la satisfacción de haber concluido una etapa y la expectativa por lo que viene, Cristóbal recibe el Premio Próser como un impulso para continuar aprendiendo. Su historia reúne así tres elementos que el reconocimiento busca poner en valor: la disciplina de un joven que encontró en el conocimiento una forma de crecer, el acompañamiento de una familia que estuvo presente en el camino y la apuesta de una empresa que, desde hace más de 20 años, mantiene este galardón como parte de su compromiso con la formación de nuevos ingenieros.

Para el joven ingeniero, el siguiente paso apenas comienza. Con las estructuras y la tecnología BIM entre sus principales intereses, y con nuevos idiomas como parte de su preparación, el futuro profesional de Cristóbal Pérez Chan empieza a construirse sobre las mismas bases que lo llevaron hasta aquí: aprender, hacer las cosas bien y seguir adelante.

El Premio Proser tiene sus raíces hace más de dos décadas, cuando, alrededor de 2002, la empresa decidió crear este reconocimiento en conjunto con la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán. Carlos Ancona Riestra, fundador de la constructora, ha compartido en el pasado que la iniciativa había surgido de su hermano Raúl Ancona, también socio fundador de la empresa, y destacó que el reconocimiento permite a la empresa mantener el vínculo con su alma mater y acercarse a jóvenes ingenieros recién egresados.

Para 2026, la distinción alcanza 24 años de historia y mantiene esa vocación de reconocer la excelencia académica y acercar a la empresa a las nuevas generaciones de profesionales de la ingeniería.

La entrega del Premio Proser se realizará el 30 de septiembre, fecha en la que Cristóbal Pérez Chan recibirá un reconocimiento económico de $20,000 y una beca de $30,000 destinada a continuar con sus estudios.