Javier Becerril García, economista e investigador de la Facultad de Economía de la Uady, advierte que la vivienda asequible lejos de los centros de empleo formales en Mérida, Umán, Kanasín y Hunucmá “se ha convertido en un cuello de botella significativo para la competitividad de Yucatán”.
Ello, según considera, porque reproduce un desajuste espacial empleo-residencia similar al que hoy preocupa en Europa y otras regiones industriales.
“Una economía regional puede atraer inversión y, al mismo tiempo, perder competitividad si los trabajadores no pueden vivir razonablemente cerca de los empleos creados”, explica.
Elevado costo por el traslado al trabajo
Dos horas diarias de traslado representan hasta 6,075 jornadas laborales al año en tiempo de vida perdido que no se ve en el PIB, pero sí en descanso, salud, capacitación y emprendimiento, dice el entrevistado.
De acuerdo con información que el especialista proporcionó al Diario, la teoría económica demuestra que restricciones en la oferta de vivienda en ciudades productivas pueden impedir que trabajadores accedan a lugares donde su productividad sería mayor.
Así, la mala asignación espacial asociada a restricciones habitacionales tiene consecuencias macroeconómicas sustanciales.
El economista cita que, desde el punto de vista de los inversionistas o empresarios, éstos pueden “tener salarios relativamente bajos” y enfrentar costos unitarios elevados porque el empresario “debe” transportar a sus trabajadores desde grandes distancias, reclutar constantemente y operar con ausentismo o vacantes.
Costo oculto amenaza la productividad y el nearshoring
Ese fenómeno reduce la ventaja aparente de contar con mano de obra de menor costo como lo ofrece el “nearshoring”.
El transporte corporativo subsidiado por las empresas es una señal de una falla de coordinación, dice.
Cuando las empresas instaladas en Umán, Hunucmá, Kanasín o parques industriales periféricos deben contratar autobuses para trasladar diariamente a sus trabajadores, el transporte corporativo cumple una función útil.
“Sin él, posiblemente no podrían cubrir suficientes plazas. Pero económicamente también revela una falla de coordinación territorial”.
“Muchas empresas del sector maquilador en la entidad, orientadas a la exportación, terminan compitiendo no solo mediante salarios, energía, insumos y transporte de mercancías, sino también mediante el costo de transportar a su personal hacia la planta”.
¿Cuánto “cuestan” dos horas diarias de traslado?
En la jerga económica, expone, ¿cuánto representan económicamente dos horas diarias de traslado? No equivalen automáticamente a dos horas de producción perdida, porque el trabajador normalmente viaja fuera de su jornada laboral; es decir, contabilizamos el tiempo de su hogar a la fuente de empleo y viceversa.
“El análisis somero sobre las dos horas constituye un costo de oportunidad —como lo dicen los economistas— del tiempo extraordinariamente elevado”.
“Esto es aproximadamente 240 días laborales al año: equivale a que el trabajador dedica al desplazamiento anual un volumen de tiempo equivalente a 60 jornadas laborales de ocho horas, con 2.5 horas diarias: 75 jornadas”, expuso.
Esto no se ve reflejado directamente en el PIB como una pérdida directa, advierte, pero sí representa una enorme pérdida de tiempo potencial para la clase trabajadora: descanso; cuidados familiares; capacitación; segundo empleo; educación; consumo; actividad física; emprendimiento, y un largo etcétera.
Sin sumar la mala calidad de los servicios de salud, pues una gran mayoría en Yucatán tiene problemas de salud crónico degenerativos: hipertensión, diabetes u obesidad, así como una incipiente salud mental.
Becerril recordó que la evidencia internacional muestra menores niveles de ausentismo —de 15% a 20%— cuando los trabajadores viven en entornos tipo “ciudad de 15 minutos”.
Transporte corporativo subsidiado
En Yucatán muchas maquiladoras compensan la mala localización con transporte corporativo subsidiado, lo que “revela una falla de coordinación territorial” y diluye la ventaja de mano de obra barata que promete el “nearshoring”.
¿Existe evidencia de que los traslados largos sí disminuyen productividad?
Sí. Diferentes estudios en la ciencia económica han demostrado que a mayores distancias de traslado incrementan el ausentismo laboral, apunta.
Hay estudios reales que demuestran que el ausentismo sería entre 15% y 20 % menor si los trabajadores prácticamente no tuvieran desplazamientos (vivieran en lugares de 15 minutos).
¿Cuánto puede perder realmente la productividad?
“En la ciencia económica no existe —al menos en las estadísticas públicas disponibles— un coeficiente específicamente estimado para trabajadores de los corredores industriales ubicados en áreas como Mérida, Umán, Hunucmá o Kanasín.
Sin embargo, refiere, “estudios hechos en otros países y áreas industriales de México demuestran que la pérdida de productividad laboral está altamente asociada al ausentismo, fatiga, retrasos, rotación de personal, menor entrenamiento y capacitación”.
La vivienda bien localizada debe entenderse como infraestructura productiva, no solo como política social, concluye.
Trabajadores / Zona de viviendas
Entrevista al economista Javier Becerril García sobre el tema de las viviendas y el empleo.
Costos mayores
Los largos traslados elevan costos de transporte, ausentismo, fatiga y rotación laboral, reduciendo productividad y acumulación de capital humano, señala el especialista.
Más que una política
A la vez, las empresas subsidian transporte y los municipios enfrentan mayores gastos en pavimentación, agua, alumbrado y seguridad. La vivienda bien localizada debe entenderse como infraestructura productiva, no solo como política social y con ello cumplir con el “nearshoring” para atraer la inversión.
POR DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
