Mérida se aleja de las ciudades de 15 minutos por su crecimiento periférico: hay vivienda barata, pero lejos del empleo y hasta dos horas de traslado diario
MÉRIDA.- La forma en que se está creciendo la zona metropolitana de Mérida está generando el “efecto contrario” a las llamadas ciudades de 15 minutos que hoy se impulsan en Europa.
Ciudades donde empleo, salud, educación, comercio y ocio se encuentran a un máximo de 15 minutos a pie o en bicicleta desde el hogar, advirtió Javier Becerril García, investigador de la Facultad de Economía de la Uady.
“Es prioritario crecer en otros lugares del Estado, y dar la oportunidad de desarrollo compartido en el resto de los municipios, sería utópico lograr las ciudades de 15 minutos, pero no imposible. Es decisión política y repensar la ‘política industrial’ del Gobierno del Estado, sin ello, no hay renacimiento Maya”.
Vivienda y empleo, cada vez más alejados en la zona metropolitana de Mérida
En entrevista con el Diario, señaló que en Yucatán persisten patrones “coloniales” de alta concentración económica en Mérida, Valladolid, Tizimín e Izamal y una gran dispersión rural, mientras nuevos corredores industriales se extienden hacia Umán, Hunucmá, Kanasín y Motul sin vivienda social bien localizada alrededor.
El economista consideró que, uno de tantos temas prioritarios es la insuficiencia de vivienda social y asequible a los principales centros de empleo de Mérida, Umán, Kanasín y Hunucmá no deben analizarse como un problema inmobiliario, o de política social.
Reveló que, desde la perspectiva de la economía, el trabajo digno / decente, la economía regional, son una restricción a la productividad, porque separa espacialmente a la fuerza laboral de los lugares donde se genera un componente considerable del valor agregado, generación de riqueza o Producto Interno Bruto de la Entidad.
“Para entender el problema, es relativamente sencillo de explicar y exponer: vivienda social asequible distante implica mayor costo y tiempo de traslado, menor accesibilidad a fuentes de empleo dignas y bien remuneradas, mayor costo empresarial, menor productividad en la relación capital humano – maquina, mayor rotación de personal, menor competitividad, y esto finalmente, menor crecimiento de la economía medido a través del PIB de Yucatán”.
Becerril García opinó que, esta cadena de problemas –en forma de una espiral negativa—porque en Yucatán la actividad económica, población y empleo formal se concentra en Mérida y su área metropolitana, y los “nuevos corredores industriales” se despliegan en:
- Mérida – Umán,
- Mérida – Hunucmá
- Mérida – Kanasín
- Mérida – Motul
Sin replantear la política industrial, el Renacimiento Maya “se queda en discurso”
Indicó que, el gobierno del Estado reconoce en su “Programa de Mediano Plazo 2024-2030” sobre el crecimiento urbano en las zonas periféricas de Mérida que tiene implicaciones sociales, económicas, salud y educación.
Esto debido a que miles de familias que acceden a viviendas económicas cada vez más alejadas a los centros poblacionales en donde se encuentran los servicios básicos: empleo digno formal, salud, educación, enfrentan mayores costos de transporte y mayores tiempos de traslado, etc..

Afirmó que proyectos como Ciudad Renacimiento en Ucú, sumados al crecimiento periférico de Caucel, están profundizando el desajuste vivienda‑empleo, obligando a miles de trabajadores a dedicar hasta dos horas diarias a traslados, con efectos en ausentismo, rotación, fatiga y menor capacitación que terminan mermando la productividad y la competitividad del nearshoring.
El problema es la desarticulación entre el mercado de vivienda y el mercado laboral en Yucatán, y el área metropolitana de Mérida.
En la teoría económica se dice que los hogares enfrentan dos costos significativos: el costo de la vivienda y el costo del desplazamiento, comentó.
“La vivienda bien localizada debe entenderse como infraestructura productiva, no sólo política social; sin replantear la política industrial y territorial del Estado, el llamado Renacimiento Maya se queda en discurso”.
Añadió que, un sinnúmero de pequeñas ciudades, las “llamadas de 15 minutos” existen en diferentes países europeos, que son un modelo de planeación urbana donde los servicios esenciales como: el empleo, salud, educación, comercio, ocio, etc., se encuentran a un máximo de 15 minutos a pie, bicicleta o transporte público y privado desde el hogar.
Desde la perspectiva de la economía, el trabajo digno / decente, la economía regional, son una restricción a la productividad, porque separa espacialmente a la fuerza laboral de los lugares donde se genera un componente considerable del valor agregado, generación de riqueza o Producto Interno Bruto de la Entidad.
Para entender el problema, es relativamente sencillo de explicar y exponer:
Vivienda social asequible distante implica mayor costo y tiempo de traslado, menor accesibilidad a fuentes de empleo dignas y bien remuneradas, mayor costo empresarial, menor productividad en la relación capital humano – maquina, mayor rotación de personal, menor competitividad, y esto finalmente, menor crecimiento de la economía medido a través del PIB de Yucatán.
Esta cadena de problemas –en forma de una espiral negativa—porque en Yucatán la actividad económica, población y empleo formal se concentra en Mérida y su área metropolitana, y los “nuevos corredores industriales” se despliegan en: Mérida – Umán, Mérida – Hunucmá, Mérida – Kanasín y Mérida – Motul.
Manifestó que, el gobierno del Estado reconoce en su “Programa de Mediano Plazo 2024-2030” sobre el crecimiento urbano en las zonas periféricas de Mérida tiene implicaciones sociales, económicas, salud y educación
Miles de familias que acceden a viviendas económicas cada vez más alejadas a los centros poblacionales en donde se encuentran los servicios básicos: empleo digno formal, salud, educación, enfrentan mayores costos de transporte y mayores tiempos de traslado, etc..
El problema es la desarticulación entre el mercado de vivienda y el mercado laboral en Yucatán, y el área metropolitana de Mérida.
En la teoría económica se dice que los hogares enfrentan dos costos significativos: el costo de la vivienda y el costo del desplazamiento.
Añadió que, en la realidad la clase trabajadora en el área metropolitana de Mérida (todos los grandes dormitorios), puede encontrar “vivienda barata” en la gran periferia, pero “debe pagar” indirectamente un alto precio, por: transporte, dos o más horas diarias de desplazamiento, menor tiempo disponible para su familia, desgaste físico, menor tiempo para trabajo extraordinario, menor tiempo para capacitación, mayor probabilidad de abandonar el empleo, y altos costos de transporte privado –automóvil propio.
