El servicio de transporte público en Mérida afronta un nuevo problema, pues las rutas Itzimná y Díaz Ordaz con autobuses convencionales dejaron de operar sin previo aviso (Foto de Carlos de la Cruz)
El servicio de transporte público en Mérida afronta un nuevo problema, pues las rutas Itzimná y Díaz Ordaz con autobuses convencionales dejaron de operar sin previo aviso. La imagen corresponde a una cola de usuarios en otra ruta (Foto de Carlos de la Cruz)

MÉRIDA.- Sin previo aviso y dejando a cientos de usuarios sin una alternativa inmediata de transporte, las rutas Itzimná y Díaz Ordaz dejaron de operar ayer miércoles, luego de que la empresa encargada de prestar el servicio decidiera retirar sus unidades de circulación.

Como ocurrió de un día para otro, los pasajeros que habitualmente utilizan ambas rutas llegaron a sus paraderos y se quedaron esperando unidades que nunca llegaron.

La suspensión tomó por sorpresa a los usuarios, quienes no recibieron información previa ni una alternativa emergente por parte de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY).

Con la desaparición de estas dos rutas ya son tres los servicios que han dejado de operar desde que Aldo Cerezo Cázares fue designado titular interino de la ATY. La anterior fue la ruta 82 García Ginerés.

Decisión unilateral y antecedente de deudas de la ATY

De acuerdo con empresarios del sector, las rutas Itzimná y Díaz Ordaz eran operadas por Grupo Palma, que habría tomado de manera unilateral la decisión de retirar sus unidades y dejar de prestar el servicio a la ciudadanía.

Aunque Grupo Palma no se enfrentaría al mismo problema financiero que golpea a empresas incorporadas al Sistema Va y Ven, sí resiente efectos de falta de pagos.

Fuentes vinculadas con la actividad sostienen que la ATY le adeuda desde abril y mayo pasados y, además, cambió la forma de calcular el subsidio para rutas convencionales, como la dos recién desaparecidas.

La información apunta a que en esos casos la agencia promedia ascenso de estudiantes y adultos, pero sin ninguna herramienta que logre identificar si son adultos o estudiantes, pues se cancelaron los contratos de telemetría que regían antes.

En este caso, explicaron las fuentes, la empresa no forma parte del fideicomiso del Sistema Va y Ven, esquema en el que, de acuerdo con los empresarios del ramo, se han registrado los mayores atrasos en los pagos.

Preocupación ante el riesgo de que se imite el retiro unilateral

La situación ha comenzado a generar preocupación entre los transportistas, ante la posibilidad de que otras compañías adopten una decisión similar y opten por retirar sus unidades y abandonar las rutas que actualmente operan.

Las versiones recabadas indican que algunas empresas, entre ellas Grupo Palma, habrían tomado esta determinación al conocer que sus rutas no pasarían a formar parte del Sistema Va y Ven.

Ante ese escenario, prefieren cancelar la operación y dejar de asumir los costos del servicio, aun cuando la decisión repercuta directamente en los usuarios.

El temor entre los transportistas es que esta situación se convierta en una tendencia y que más empresas opten por sacar sus unidades de circulación, propiciando la desaparición de otras rutas y complicando todavía más el ya de por sí complejo panorama del transporte público en Mérida.

En este escenario, los usuarios son quienes afrontan las consecuencias inmediatas: rutas que desaparecen de un día para otro, falta de información y ausencia de opciones para quienes dependen diariamente del transporte público para acudir a sus centros de trabajo, escuelas y actividades cotidianas.

¿Qué dice la ATY sobre la suspensión del servicio?

Hasta ahora no se conocen reacciones de la Agencia de Transporte

Para empresarios del sector, uno de los puntos que más preocupa es la falta de una respuesta clara de la ATY, pues hasta ahora no se conoce una medida de emergencia para atender a los usuarios afectados y tampoco se sabe qué actitud se tomará ante la suspensión de estas rutas.

Tampoco se sabe si el organismo aplicará sanciones o multas a las empresas que decidan abandonar unilateralmente la prestación del servicio.