Para proteger a las personas con condición del espectro autista frente a situaciones de vulnerabilidad y abuso es fundamental derribar los estigmas de la infantilización y la hipersexualización, así como abordar la educación afectivo-sexual desde la claridad, la literalidad y el respeto a los derechos humanos.
Así lo sostuvo el psicólogo especialista Matías Cadaveira durante la conferencia magistral “Sexualidades dentro del espectro autista”, que marcó el cierre del Foro Internacional de Formación en Autismo en Mérida.
Al iniciar su intervención, el especialista aclaró la terminología básica sobre sexo biológico, género, identidad, expresión de género u orientación sexual, subrayando que la vivencia de la sexualidad abarca aspectos afectivos, emocionales y de expresión, más allá del enfoque de encuentros físicos.
Cadaveira expuso que existe una mayor prevalencia de la diversidad de género y orientaciones no heterosexuales en la población autista.
No obstante, enfatizó que la diversidad no constituye un síntoma del autismo, sino una manifestación natural de la condición humana.
Asimismo, desglosó cuatro mitos extendidos que generan consecuencias negativas en el desarrollo de estas personas.
En primer lugar, abordó el tabú de evitar el tema para no meter ideas en la cabeza, alertando que la desinformación en internet u otros medios orilla a que el 78% de las personas autistas reporte haber padecido victimización sexual, contra un 47% de la población general.
En segundo término, desmintió la premisa de que son como “angelitos”, citando investigaciones que demuestran que el interés y el desarrollo sexual en adolescentes autistas es equivalente al de sus pares neurotípicos.
Respecto al estigma de la hipersexualidad, aclaró que conductas como hacerse tocamientos en espacios públicos no responden a un impulso desmedido inherente, sino a la falta de enseñanza explícita sobre las fronteras entre lo público y lo privado, la búsqueda de autorregulación sensorial o la impulsividad asociada al TDAH.
Además, desmintió que la maduración física llegue en forma tardía, citando hallazgos que indican que la menarquia en niñas autistas puede presentarse en promedio hasta 9.5 meses antes que en mujeres no autistas.
También recordó que la Educación Sexual Integral es un derecho asentado en el Artículo 30 de la Ley General de Educación y ratificado por el Estado mexicano.
En su mensaje de cierre, Cadaveira instó a las familias a sustituir la evasión por una postura de apertura, a los terapeutas a incluir la dimensión afectivo-sexual en sus planes de intervención y a las instituciones educativas a responder con rigor pedagógico y sin sanciones ante las inquietudes del alumnado.— Pablo César May Pech
