CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).- La tragedia que se registró la noche del martes en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ CDMX) cuando un agente de la Policía de Investigación (PDI) atacó a tiros a su ex pareja sentimental y un supuesto amante, para después dispararse en la cabeza dentro de las instalaciones de la institución policial, alertó a varios sicólogos especialistas.
Advierten que los uniformados, durante el año pasado, que aumentó la incidencia delictiva, vivieron un alto nivel de estrés, posiblemente muchos de ellos no se dieron tiempo para atenderse, practicar algún deporte o acudir con un sicólogo para desahogar sus problemas y los trasladaban a su casa.
Esta situación convierte a cualquier persona, sometida a un fuerte nivel de estrés, en intolerante, agresiva y violenta, la cual a la menor provocación reacciona a golpes o utilizan armas de fuego.
Pese a que las corporaciones policiacas capitalinas tienen departamentos especiales que tratan el estrés, la mayoría de los agentes no tienen tiempo para acudir, algunos minimizan la situación y otros más encuentran una forma de catarsis como hacer el deporte o consumir alcohol y hasta drogas.
“Hay que darse una idea de lo que es ser policía; por ejemplo, en Tepito, en la Gustavo A. Madero, Iztapalapa o en cualquiera de los puntos peligrosos de la ciudad, tienen que lidiar no sólo con los delincuentes, también con sus jefes que exigen resultados, con la sociedad donde tienen una imagen deplorable, de corruptos y malos elementos, y cuidarse las espaldas.
“Eleva todo esto a décima potencia, que es lo que vivieron el año pasado con los hechos violentos. El cuerpo vive bajo un nivel de adrenalina muy fuerte, eso se convierte en estrés que de no ser tratado de manera correcta desencadena una serie de malestares, enfermedades crónicas o cómo en este caso extremo, terminan disparándose y suicidándose“, comenta Martín González, sicólogo especialista en violencia provocada por estrés.
Por su parte, Guadalupe Chiapas, criminólogo de la UNAM, considera que es responsabilidad de la procuraduría detectar los padecimientos de sus elementos en campo e incluso destinar tiempo para que acudan con los especialistas.
“Los policías por más bien o mal que nos caigan son humanos y su trabajo no es como cualquier otro. Todo el tiempo sus vidas están en riesgo, se deben atender, los encargados de las corporaciones policiacas deben contemplar, como parte de su jornada laboral tomar una hora de terapia a la semana.
“De lo contrario nadie va a ir, para ellos es un signo de debilidad y ante la sociedad no pueden mostrarlo, es parte del tabú que representa ir a hablar con un sicólogo“, explicó.
La procuraduría capitalina catalogó el incidente como un “hecho aislado” que ya es investigado.
Los involucrados están en diversos hospitales; el responsable Hugo Hernández es el más grave; su ex pareja, Tania, Ministerio Público de la fuerza Antisecuestros, recibió tres disparos y, el supuesto rival de amores, Mario, oficial secretario de la Fiscalía de Cuauhtémoc, presenta dos balazos.
