Este 16 de febrero de 2018 se registró a las 17:39 horas un sismo de magnitud 7.2, con epicentro en Pinotepa Nacional, según el Servicio Sismológico Nacional. En imagen, peatones y personas que fueron evacuadas de diversos inmuebles en el Centro Histórico de la Ciudad de México.- (El Universal)

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).- La fuerza de la naturaleza perturbó de nuevo a la Ciudad de México y trajo, otra vez, pánico, desazón y angustia. Otro sismo de magnitud de 7.2 atemorizó a los habitantes.

Este viernes a las 17:39 horas, casi cinco meses después del 19-S, la inmensa estructura del complejo de comercios, cines y departamentos en avenida Reforma 222 se meció de un lado a otro.

De inmediato, comensales de los restaurantes se incorporaron y encaminaron a las salidas. Lo mismo hicieron los que pasaban un rato de apacible viernes en las tiendas, en el cine. En el centro de la plaza, minutos antes la comunicadora Fernanda Tapia presentaba un libro de temática erótica: “50 sombras de Fer.”

La periodista llevaba a cabo una especie de performance, sostenida en traje de cuero negro por cuerdas como parte de los juegos eróticos. Así la agarró el temblor.

En minutos la gente estaba afuera del complejo. Usaron las salidas formales, las salidas traseras, por las cocinas, por el espacio que fuera.La emblemática avenida Reforma se colmó de gente. Los trabajadores aplicaron sus protocolos de seguridad y de inmediato se fueron agrupando en el camellón, con pancartas y a gritos juntaron a sus compañeros.

La constante era ver a la gente con teléfono en mano para intentar comunicarse con los suyos.De regreso a la vida, pero con el susto presente, un gerente de restaurante se sinceró.Como suele pasar en estos casos, los comensales que salieron corriendo por la emergencia, no regresaron a pagar la cuenta.

La alerta sísmica sonó en tiempo, lo que permitió que la mayoría de las personas salieran de casas y edificios, sólo un minuto después se registró un sismo de 7.2 grados. La gente salió corriendo de las oficinas, de los restaurantes, de sus casas y se abrazaron en medio de la calle.“¡Va a temblar!”, gritaban mientras veían los edificios alrededor para verificar si había movimiento.

El crujido de los inmuebles alertó a la gente que recordó el pasado 19 de septiembre.

Por unos segundos las calles se quedaron en silencio, la gente temía que un edificio se cayera; sin embargo, al dejar de sentir el movimiento, las lágrimas comenzaron a salir en muchas personas.

Sobre avenida Juárez algunos turistas salieron de sus hoteles preocupados, muchos no sabían cómo actuar, pero hacían caso a las indicaciones del personal de Protección Civil. Ante el susto, una mujer cayó desmayada, la gente de inmediato intentó ayudarla, pero reaccionó hasta que llegaron los paramédicos y la pudieron atender.

En la estación Guerrero de la Línea 3 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, el tren se detuvo por algunos minutos y se apagaron las luces. La Ciudad de México retomó su ritmo horas después, casi nunca se aquieta y hoy tampoco existe placidez, el temblor de este viernes dejó otra vez el miedo a que la tierra vuelva a acomodarse en el país.- Ricardo Gómez, Andrea Ahedo, Eduardo Hernández y Gerardo Suárez