Salvador García Soto, columnista de El Universal, defendió esta tarde la confiabilidad de las fuentes que le informaron del inicio de los trámites de divorcio del presidente Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera.
El autor de “Serpientes y Escaleras” declara en un vídeo publicado por el diario capitalino en su sitio web que “el proceso legal es solo la culminación de una separación que comenzó hace dos años”.
“Ya se había decidido, desde hace unos meses, que cuando terminara el gobierno cada uno tomaría un rumbo distinto. Una fuente cercana a la primera dama me confirmó la información y me dijo que ya se iniciaron formalmente los trámites de divorcio, lo cual viene a oficializar una separación que existía ya en los hechos. Por lo menos desde hace dos años, Angélica Rivera no vivía en Los Pinos por decisión propia, fue un acuerdo entre los dos. Ella radicaba entre los departamentos de Miami y una casa que adquirió en Los Angeles, donde estudia una de sus hijas”, expresa.
Con la mudanza ya avanzada en Los Pinos, también llega la noticia de que en la casa presidencial han comenzado formalmente los trámites de divorcio que oficializarían una separación y distanciamiento que ya lleva tiempo. Así que con el fin de sexenio también terminará el cuento de hadas…, escribió García Soto en su columna “Serpientes y Escaleras” publicada este jueves.
El columnista enfatiza que el tema llama la atención, pero no es la primera pareja presidencial que pasa por una situación así, y considera que “la decisión de hacer todo con abogados tiene que ver con la terminación del gobierno. Ya no hay necesidad de guardar las apariencias”.
“Nos dicen que había un acuerdo bastante civilizado entre ambos, por el cual ella asistía a ciertos compromisos oficiales en el país y el extranjero siempre y cuando se le avisara con tiempo. Ella acudía a estos compromisos porque había el acuerdo de aparecer juntos en público, con sus familias”.
El periodista señala que cuando se dio la ruptura en la relación sentimental se evaluó y discutió si era conveniente un divorcio estando el Presidente en ejercicio de sus funciones. Se decide que no es conveniente y se hace un acuerdo.
“Esto, que para muchos mexicanos fue una especie de telenovela, que inició con la boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera, terminará con el sexenio, no con un final feliz como en las telenovelas que solía protagonizar la primera dama, pero sí con un final civilizado”, puntualiza.— JUAN CARLOS GÓNGORA
