Movimiento de droga
NUEVA YORK (Notimex).— Dos agentes federales y un guardia costero de Estados Unidos testificaron ayer en Nueva York, en el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán, principalmente para relatar cómo los cárteles de la droga en México usaban trenes y tráileres para mover cocaína dentro del territorio estadounidense.
En la corte del distrito este de Nueva York, los agentes estadounidenses expresaron que estos métodos eran empleados al menos desde 1999 hasta los primeros tres años de la década de 2000.
Steven DeMayo, quien hace dos décadas trabajaba para la división de investigación de narcóticos del Servicio de Aduanas de Estados Unidos, testificó que carros-pipa con fondos falsos salían de una estación de Ecatepec, en el Estado de México.
Esos carros, muchos de ellos empleados para transportar cocaína, cruzaban en vías de trenes por Tamaulipas rumbo a bodegas ubicadas en las ciudades de Los Angeles, Chicago y la zona urbana de Nueva York, que incluye áreas del estado de Nueva Jersey.
DeMayo testificó que él encontró bodegas en las tres zonas mencionadas con carros-pipa que habían salido de esa zona y que en varias de estas bodegas se realizaron decomisos de cocaína.
En 2003, por ejemplo, DeMayo participó en el decomiso de dos mil toneladas de cocaína, escondidas en un almacén ubicado en el condado de Queens, en Nueva York. En Brooklyn había decomisado casi dos toneladas de la misma droga.
Lo que vinculaba a estos decomisos es que tanto los contratos de los carros-pipas provenientes de México, como la renta de las bodegas, estaban a nombre de un sujeto que identificaron como Manuel o Joseph Silva.
Asimismo, las bodegas estaban vinculadas a una empresa de importación de aceite vegetal, del que había restos en algunos de los carros-pipas.
En el interrogatorio del testigo, el abogado defensor Eduardo Balarezo se encargó de aclarar que el nombre de Guzmán Loera nunca fue vinculado a estas empresas, a Silva o a la renta de bodegas o carros-pipas.
No obstante, el uso de carros-pipas para transportar aceite vegetal desde México hasta Estados Unidos coincide con la declaración que hiciera Miguel Ángel Martínez, alias “El Tololoche”, cuando éste se presentó en el estrado.
Martínez, quien fungía como “gerente” de las operaciones de Guzmán, testificó que él mismo creó una empresa de exportación de aceite vegetal que utilizó trenes a fin de contrabandear cocaína del Cártel de Sinaloa a Estados Unidos.
El interrogatorio conducido por el fiscal Michael Robotti estuvo lleno de notas y fotos técnicas, en una presentación que se prolongó durante un par de horas. Al menos un par de miembros del jurado se durmieron durante varias porciones del interrogatorio.
La atención menguante de parte de algunos jurados durante las más áridas partes de los interrogatorios obligó al juez Brian Cogan a que, el miércoles, interrumpiera el juicio para pedir a los jurados que se esforzaran en concentrar su atención en los testimonios.
Por su parte, el agente Robert Johnson, quien en 1999 laboraba para la Oficina contra las Drogas (DEA) de Estados Unidos, testificó sobre un decomiso ese año de poco más de una tonelada de cocaína en una bodega de la ciudad de El Paso, Texas.
José Tirso
Johnson testificó que los arrestos de los tres sujetos dentro de tal bodega apuntaron a un sospechoso radicado en México, identificado como José Tirso.
El nombre de José Tirso es, de hecho, uno de los alias de Tirso Martínez Sánchez, detenido en México en 2014 y extraditado un año más tarde a Estados Unidos. En 2016, Martínez Sánchez, conocido como “El Doctor” o “El Futbolista”, se declaró culpable en la corte de Nueva York.
Martínez Sánchez, quien de acuerdo con la acusación en su contra operaba como distribuidor de drogas en Estados Unidos para el Cártel de Sinaloa, aceptó haber distribuido toneladas de cocaína en territorio estadounidense y Europa.
Por último, el oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos, Todd Bagetis, narró en el juicio de “El Chapo”, la inédita captura en septiembre de 2008 de un sumergible con casi seis toneladas de cocaína frente a las costas de Centroamérica.
Señaló que en una ronda de patrullaje de rutina en el Océano Pacífico, su tripulación detectó visualmente un semisumergible a 350 millas náuticas del puerto de San José, en Guatemala.
Invento de “El Chupeta”
Agente con experiencia en más de un centenar de decomisos, Bagetis declaró que en sus encuentros previos con semisumergibles, la tripulación “en nueve de cada 10 casos” prefiere hundir estas naves a que se capture su contenido.
Estas naves se hunden en unos cinco minutos, y la tripulación sale a bordo para ser rescatada. El protocolo en estos casos, de acuerdo con Bagetis, es salvar primero a la tripulación y luego tratar de confiscar la nave, lo que resulta difícil con el rápido hundimiento.
Por ello, Bagetis narró ante el jurado de la Corte del Distrito Este de Nueva York que en este caso decidieron proceder de noche una vez que la tripulación del semisumergible estuviera previsiblemente durmiendo y no tuviera tiempo a reaccionar.
En el 90 por ciento de los casos, la tripulación logra hundir los semisumergibles antes de ser confiscados por las autoridades, precisó Bagetis. Cuando son afortunados, los agentes logran decomisos de solo dos bultos de cocaína, cada uno con unos 25 paquetes de un kilogramo.
Esa noche de otoño de 2008, con ayuda de radares, radios, visores de visión nocturna, dispositivos que detectan el calor y cámaras de video, a bordo de una lancha de hule los agentes abordaron el semisumergible.
Tras darse cuenta del abordaje, la tripulación activó el sistema de propulsión del semisumergible, lo que casi derriba a los agentes, que debieron de sujetarse al escape y al ducto de aire de la nave para salvar la vida en medio de la alta marea del Pacífico.
Ese era el primer abordaje exitoso realizado jamás por agentes estadunidenses a un sumergible, luego de lo cual desarrollaron protocolos para realizar estos procedimientos, reveló Bagetis.
La tripulación del semisumergible, cuatro individuos en total, reaccionó con enojo al abordaje. Debido a que la nave no tenía bandera ni documentos, los agentes estadunidenses pudieron realizar el arresto y confiscar la mercancía sin esperar permisos de otro país.
En general, Bagetis señaló que estas naves están “muy bien diseñadas” y que no pueden ser detectadas simplemente con un radar. Asimismo, la cocaína estaba empacada de manera que fuera inmune al agua o la humedad.
Con los tripulantes detenidos, así como con el semisumergible, las casi seis toneladas de cocaína y numerosos equipos electrónicos confiscados, Bagetis y sus agentes se dirigieron a entregarlos a una agente de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Costa Rica.
De acuerdo con el previo testimonio en Nueva York de Juan Carlos “Chupeta” Ramírez, exlíder del Cártel del Norte del Valle, esta organización comenzó a utilizar semisumergibles desde 2005 para enviar cocaína de Colombia a México.
Ramírez reconoció ante la corte que él fue quien inventó el método de enviar cocaína a Estados Unidos mediante sumergibles o “submarinos”, que son en realidad lanchas adaptadas para avanzar por debajo de la superficie del agua.
Confesó que a partir de 2005 realizó entre ocho y 10 envíos de entre cuatro y cinco toneladas de cocaína mediante este método de transporte, dirigidos a las costas del Océano Pacífico en México para que, desde ahí, fuera exportada la droga a Estados Unidos.
