El arzobispo primado de México

Sigue el ejemplo de Jesús

CIUDAD DE MÉXICO.— El arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes, realizó por primera vez en la Catedral Metropolitana de México el rito del Lavatorio de pies a 12 presos.

Ayer en el marco de la misa de la Cena del Señor, en Jueves Santo, y siguiendo el ejemplo del papa Francisco, el monseñor Aguiar realizó este gesto como un signo de humildad, amor y servicio, tal como lo hizo Jesús a sus apóstoles en la Última Cena, antes de ser aprehendido y condenado a muerte.

Las 12 personas elegidas para la ceremonia se encuentran purgando sentencias por delitos menores en el Centro de Ejecución de Sanciones Penales Varonil Norte (Anexo) y están próximas a quedar en libertad.

Antes de la celebración, el cardenal Aguiar compartió unos momentos con los reclusos en el patio oriente de la Catedral, donde también saludó a las autoridades penitenciarias. “El lavatorio de pies es un ejemplo vivo, Jesús siendo el maestro le lavó los pies a sus discípulos y desde entonces la Iglesia lo realiza para recordarnos que está para servir a todos los hombres, sin importar sus malas conductas, para acercarnos a Dios hay que servirle”.

“A ustedes los han elegido como Jesús eligió a sus discípulos, les agradezco su disposición y espero que Dios mueva sus corazones para bien y que ustedes encuentren un consuelo, aún dentro de las condiciones en las que ahora se encuentran”, dijo el Cardenal previo a la Celebración Eucarística. Posteriormente les regaló unos rosarios bendecidos por el papa Francisco y unas estampas con la imagen del Pontífice católico.

“El Santo Padre tiene la preocupación de acercarse con todas las personas que viven en situaciones difíciles, por eso me pareció muy adecuado obsequiarles este rosario”, les dijo.

Acto seguido, el cardenal agradeció al doctor Francisco Garduño, titular del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social federal y a las autoridades capitalinas por haber hecho posible este encuentro.

Durante la ceremonia, el arzobispo Primado dijo que cada Eucaristía “es la oportunidad de que Dios venga en nuestro rescate a transformarnos de nuevo, a hacernos una nueva creatura”.

“Quiero públicamente agradecer a las autoridades civiles que nos acompañan y que hicieron posible este ejercicio, muestra de que nos tenemos que servir a todos, aún a aquellos que han fallado en algo, aún a aquellos que han delinquido, porque también nosotros, ciertamente en alguna ocasión, hemos pecado. Por eso, los invito a que mientras le lavo los pies a estos 12 varones, ustedes reflexionen y piensen qué es lo que yo tengo que hacer para servir a mis hermanos”, reflexionó.

Los 12 pesos que fueron elegidos por las autoridades penitenciarias de la capital del país en virtud de su buen comportamiento.

Previo a su participación en el Lavatorio de pies, los reclusos recibieron un acompañamiento espiritual por parte de la Pastoral Penitenciaria de la Arquidiócesis de México, de modo que se prepararon con el sacramento de la Confesión y participaron plenamente en la Eucaristía. Además, “ellos constantemente ayudan en la catequesis, en las Misas y en otras actividades religiosas que se llevan al cabo en en el reclusorio”, informó el padre Francisco Javier Guzmán Carreño, de la pastoral Penitenciaria.

“Es un gran honor y me siento bendecido”, dijo a “Desde la fe” Juan Carlos Sánchez Márquez, uno de los internos, sentenciado a 5 años y 24 días, de los que ya solo le faltan dos meses para salir en libertad.

Previo a la ceremonia, el Cardenal recibió una Virgen tallada en madera que le enviaron presos del Reclusorio Oriente.— Desde la Fe

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