Amigos y feligreses del sacerdote Francisco Javier marchan para pedir justicia en el caso y por la liberación de su párroco. Josué Vicente

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Josué Vicente manifestó que su hermano, Leonardo Avendaño, fue torturado y golpeado, según pudo darse cuenta al ir a identificar el cuerpo.

“A mi hermano lo torturaron, no fue por un juego ni nada por el estilo. Fue algo que lo planearon con tiempo, torturaron a mi hermano y ya después la causa fue por asfixia, pero previo torturaron a mi hermano”, señaló.

Detalló que al momento de reconocer el cadáver, Josué Vicente percibió que “todo el cuerpo estaba morado, todo el cuerpo tenía golpes, por eso menciono que me consta que fue torturado”.

Relató que le faltaban piezas dentales, la nariz la tenía rota, toda la cara la traía hinchada, morada.

“Y en la necropsia salió ‘golpes y contusiones contundentes’, tienen otro término que no recuerdo, pero en la necropsia salió que fue torturado”, dijo.

El joven seminarista fue asesinado y su cadáver fue encontrado en la alcaldía de Tlalpan. El caso llamó de inmediato la atención y dio un giro al ser detenido el cura que celebró la misa de cuerpo presente, Francisco “N”.

Josué negó la versión de que su hermano habría fallecido por un juego sexual en el que fue estrangulado.

En entrevista, Avendaño Chávez dijo que lo que le sucedió a su familiar no fue algo “que se salió de control o que se les ocurrió de momento”, sino que fue “algo que se planeó con tiempo”.

Sostuvo, respecto de la detención de Francisco “N”, sacerdote de la parroquia donde Leonardo laboraba como seminarista, que era “alguien de toda la confianza de mi hermano”.

“Yo, en estos momentos, sospecho de todos. Eso sí, ya le corresponde a las autoridades (indicar quién fue el autor del crimen), conforme a todas las evidencias, porque quiero que todo esté apegado conforme a la ley, y espero que ellos, conforme a la investigación que hagan, capturen al verdadero culpable”, añadió.

“¿Quién sería? Pues yo no tengo la facultad para decir ‘sí’ o quién puede ser culpable, eso lo dejo a la justicia”, declaró Josué Vicente, quien dijo que el día en que el religioso le llamó para preguntar por Hugo Leonardo, su voz era la de “una persona preocupada”.

“Cuando tienes a una persona que no encuentras o que no tienes contacto con ella, pues te preocupa, así noté yo su tono de voz (del cura)”.

Josué Vicente Avendaño finalizó diciendo que mañana se celebrará una audiencia por el caso de su hermano y que no hará suposiciones al respecto del crimen.

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