Duarte dice que su familia no vive en la opulencia
CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz y quien cumple una condena de nueve años de cárcel por corrupción, reveló ayer que ofreció a la Fiscalía “información valiosa y detallada” sobre delitos cometidos por funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto.
En una entrevista telefónica con la emisora Radio Fórmula, el exgobernador aseguró haber enviado a la Fiscalía General de la República (FGR) una solicitud para que un agente del Ministerio Público se presente en el Reclusorio Varonil Norte en Ciudad de México para tomarle su declaración.
En su solicitud, Duarte dijo contar “con información valiosa y detallada en contra de diversos funcionarios de la anterior administración, que podría ser de utilidad para la integración de las investigaciones” que pudieran estar llevándose al cabo.
Duarte aseguró estar dispuesto a declarar como un “deber ciudadano (porque) al tener conocimiento de una situación que no es correcta, constitutiva de un delito, uno tiene que aportar”.
Sin querer adelantar qué delitos serían y a qué exfuncionarios involucra su información, señaló que se trata de acciones en las que él participó “en la interacción con el gobierno federal”.
Señala a un jefe
“No puedo decir que fui obligado, pero políticamente sabemos que existe un jefe, el jefe de las instituciones”, añadió, en referencia a Peña Nieto.
Por otro lado, Duarte dijo haber sido víctima de una “extorsión” en la que fue obligado a entregarse a las autoridades a cambio de que permitieran a su familia irse del país. “Es como un secuestro: pagas o te matan a un familiar”, sostuvo.
Precisó que no fue arrestado en una operación policiaca, sino que a través de sus abogados negoció con funcionarios de la administración anterior, y que el acuerdo al que llegó fue que se entregara antes de las elecciones del Estado de México, realizadas en junio de 2017. Finalmente fue capturado el 15 de abril de ese año en Guatemala.
Asimismo, aseguró que se vio obligado a aceptar las pruebas que “fabricaron” en su contra.
Duarte declaró que su proceso y encarcelamiento es resultado de “una persecución inédita, un linchamiento público descomunal, basada en elementos que hoy se están cayendo”.
“Lo único que existe en mi contra son declaraciones de delincuentes confesos”, afirmó.
Respecto de su familia, dijo: “Todo el mundo piensa que vive en la opulencia, que vive de manera holgada o vive en un cuento de hadas; la verdad es que mi familia vive en una situación muy precaria, están allá (en Londres) por necesidad”.
“La semana pasada mi hijo menor se rompió la clavícula y no tenían dinero para ir al doctor”, añadió.
De acuerdo con Duarte, a su esposa Karime Macías “le inventaron un delito (desvío de recursos públicos) con base en declaraciones de un exfuncionario público de Veracruz que hoy está libre y ha acusado a la Fiscalía del estado de tortura”.
Finalmente, quien fue expulsado del PRI en octubre de 2016, dijo confiar en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
