CABO SAN LUCAS, Baja California Sur, México. — Mientras el huracán “Lorena” se acerca a Los Cabos, México, los propietarios de negocios y embarcaciones se preparaban para recibir el impacto de sus vientos y el fuerte oleaje.
El meteoro pasará sobre o muy cerca del extremo meridional de la península de Baja California con fuertes vientos y lluvias torrenciales.
“Lorena” ganó fuerza durante la noche y se convirtió en un huracán de categoría 1 con vientos máximos sostenidos de 120 km/h, según el reporte más reciente del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.
El ciclón sigue a unos 160 kilómetros de la costa pero avanzaba hacia Cabo San Lucas a 15 km/h. Los meteorólogos prevén vientos, inundaciones y marejadas que podrían ser peligrosos en toda la península.
Una segunda tormenta tropical, “Mario”, se encuentra a unos 590 kilómetros al sur del extremo sur de la península de Baja, con vientos sostenidos de 100 km/h, pero no se espera que llegue a tocar tierra.
Las autoridades suspendieron las clases el viernes y prepararon las escuelas para utilizarlas como refugios si fuera necesario. El puerto de Cabo San Lucas estaba cerrado a la navegación.
Álvaro de la Peña, secretario general de gobierno del estado de Baja California Sur, explicó “estamos tomando medidas preventivas”. “Los víveres, la gasolina, todo el abasto está garantizado. No hay que hacer compras de pánico”.
Un total de 177 propiedades estaban disponibles como posibles albergues en cinco municipalías de la región, que está en alerta amarilla por la previsión de intensos aguaceros.
Carlos Alfredo Godínez, subsecretario de Protección Civil del estado, dijo que “‘Lorena’ nos va a dejar mucha agua”.
“Lorena” tocó tierra un día antes como huracán en el estado de Colima, con fuertes vientos y lluvias. Anegó calles, arrasó carreteras y ocasionó pequeños deslaves en 10 municipalidades. Docenas de árboles fueron derribados, y algunas zonas quedaron sin electricidad.
El gobernador del estado de Colina, José Ignacio Peralta, señaló que en apenas 24 horas cayeron dos centímetros de lluvia, y estimó que más de 3,000 hectáreas de cultivos como plátanos y papayas quedaron dañados en toda la región.
Pero no se reportaron decesos ni daños importantes en infraestructuras, agregó.
“Lo más importante es que no hay pérdida de vidas”, dijo Peralta.
Al llegar a tierra, “Lorena” perdió fuerza y se convirtió en tormenta tropical, pero está previsto que vuelva a ganar intensidad en su camino a Los Cabos.
