María Magdalena Antón es consolada durante el funeral de su hija Fátima Cecilia, en el barrio de Santiago Tulyehualco en Ciudad de México. Foto: Megamedia

Se atiza el enojo de la sociedad por los feminicidios

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— El asesinato de una niña de 7 años en el extremo sur de Ciudad de México atiza el enojo colectivo por la muerte de mujeres en el país, incluyendo una que fue apuñalada y desollada hace pocos días.

La procuraduría capitalina ayer informó que las autoridades identificaron el fin de semana los restos de Fátima, quien estudiaba la primaria y desapareció el martes pasado.

Bajo la ley mexicana los fiscales no pueden divulgar el nombre completo de una víctima.

El cuerpo de la niña fue hallado en una bolsa y abandonado en una zona rural el sábado pasado, y fue identificado mediante pruebas genéticas.

No se ha esclarecido la causa de defunción. Cinco personas fueron interrogadas en conexión con el caso, y las autoridades tienen vídeo del momento en que una persona se la lleva.

El portavoz de la Procuraduría, Ulises Lara, ofreció una recompensa de 2 millones de pesos, equivalente a cerca de 100,000 dólares por cualquier información que ayude a dar con el paradero de la persona que recogió a la niña al salir de la escuela.

A su vez, la jefa de gobierno de la ciudad, Claudia Sheinbaum, acompañó personalmente a la madre de la niña a realizar los trámites necesarios para recoger el cuerpo de su hija.

“Vamos a acompañar a la familia y tiene que haber justicia”, agregó.

Exigen justicia

Por su parte, María Magdalena Antón, madre de la menor, se veía enojada e indignada afuera de las oficinas de la Procuraduría.

“Se tiene que hacer justicia, por la mía y por todas las mujeres”.

Dijo que los investigadores hicieron que la familia esperara durante horas y que atravesara la ciudad para siquiera poder levantar un reporte de persona desaparecida. Otros familiares acusaron a la policía de no actuar con rapidez.

“Pudo haber sido encontrada con vida, pero no nos hizo caso”, dijo Sonia López, tía de la pequeña.

Muchos familiares y comentaristas pidieron cambios urgentes a los protocolos de seguridad en escuelas primarias a la hora de la salida, para evitar más incidentes.

En las escuelas públicas de zonas urbanas de México, los niños simplemente salen a la calle después de clases.

Aunque con frecuencia en las escuelas, los padres los esperan afuera, no es responsabilidad de la escuela asegurarse que alguien autorizado los recoja.

El crimen ocurre apenas días después de que fuera asesinada Ingrid Escamilla, una joven de Ciudad de México, presuntamente por su pareja sentimental.

El hombre, quien está arrestado y según la policía confesó haber matado a Escamilla con un cuchillo, mutiló el cuerpo y lanzó parte del mismo por la alcantarilla.

La indignación pública se agravó luego que la prensa local publicó espeluznantes fotografías, al parecer filtradas por la policía, del cuerpo desollado.

En los últimos días, la capital mexicana ha registrado varias manifestaciones por los feminicidios ocurridos en los últimos meses, y en algunas de ellas los participantes han vandalizado monumentos e inmuebles.

Los asesinatos se han convertido en un desafío político para el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha dicho que las protestas en contra de la violencia son un intento de desviar la atención de sus programas sociales.

La semana pasada, López Obrador mostró escasa paciencia hacia quienes le increpaban sobre las medidas del gobierno para frenar los feminicidios.

El lunes, López Obrador defendió su gestión afirmando que “estamos trabajando para que no haya feminicidios”.

Sin embargo, criticó a quienes pintaron las puertas y paredes del Palacio Nacional durante una protesta el viernes organizada por el feminicidio de Escamilla.

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