CAMPECHE.- Norinely abordó hoy, como todos los días, el taxi con el que trabaja en las tardes. Luego de dejar al compañero a quien relevó en su domicilio, tomó la antigua carretera a Hampolol. Nunca se imaginó que pasaría por momentos de angustia, y que su llanto ablandaría los sentimientos de un asaltante.
De poco más de 50 años de edad, Norinely A.S. detuvo el taxi cerca de las instalaciones de la empresa Miel y Cera de Campeche: un sujeto “bien vestido” y con aspecto de “naval” le pidió servicio, pues necesitaba llegar al poblado Imí II.
El sujeto preguntó cuánto le cobraría y aceptó pagar $40. Vestido con pantalón caqui, camisa negra y un “mochilón” abordó la parte trasera del taxi marcado con el número 185 de la agrupación Gaviotas.
En el camino le hizo plática a Norinely sobre cómo ha estado el trabajo del día y ella le respondió que apenas comenzaba su turno y que la “chamba ha estado floja en estos días”.
Amaga a la taxista con un cuchillo
Al llegar a Imí II, el pasajero pretextó no recordar el predio al que iba y así llegaron hasta Imí III. Le dijo a la mujer taxista que en un segundo le pagaba, pero en vez de eso la sujetó violentamente con su brazo sobre el pecho y le colocó un filoso cuchillo de cacha de madera en el cuello.
Le pidió que le diera todo lo que traía o la degollaría. La mujer soltó el llanto y le dijo que se llevara los 100 pesos que apenas había hecho en su turno que comenzó a las 4:30 de la tarde, pero que no la lastimara.
Entre sollozos, le dijo al asaltante que no era justo lo que hacía, porque ella trabaja por necesidad y porque tiene una hija enferma. El ladrón se solidarizó con ella, y conmovido hasta las lágrimas le pidió que lo dejara en un lugar donde pudiese huir y que, por favor, no avisara la policía.
Al bajar del taxi ya en la zona urbana de la avenida Benito Juárez, el asaltante le pidió $20 para su camión. Y se alejó arrepentido.
La mujer emprendió la veloz huida en el auto de alquiler y más adelante pidió ayuda a una patrulla y a sus compañeros taxistas.
“No pensaba hacer nada en su contra, pero pues igual tengo una hija taxista y muchas compañeras como yo trabajamos en este oficio y debemos dejar un precedente“, relató, aún asustada, la mujer.
