El caso de Ortiz Franco, sin visos de una solución
En el caso del asesinato de Francisco Ortiz Franco, editor del semanario Zeta, la Alianza de Medios MX descubrió que desde 2018 los abogados de Arturo Villarreal Heredia “El Nalgón”, uno de los autores intelectuales del crimen, han interpuesto 17 recursos, en su mayoría amparos.
Como publicamos ayer, tres de esos recursos fueron presentados este año. Estos juicios han sido presentados en tribunales de cinco entidades: Baja California, Ciudad de México, Jalisco, estado de México y Nayarit. De acuerdo con la revisión de algunos de esos recursos, el narcotraficante ha buscado conocer todas las órdenes de aprehensión que hay en su contra para invalidarlas.
Al parecer lo consiguió, pues los documentos revisados en esta investigación muestran que sólo tiene vigente una orden de captura en el Estado de México.
Ninguna de las órdenes de aprehensión que existían en México contra Villarreal Heredia, aparentemente eran tres, eran por el crimen del editor del semanario Zeta, sino por su participación en el tráficos de drogas.
En el caso de Francisco Javier Arellano Félix, sentenciado a 23 años en Estados Unidos, por ser líder del Cártel de Tijuana, no ha tramitado algún recurso recientemente, y tendría vigentes cuatro órdenes de captura.
“Lo principal es que el hecho está relacionado con el narcotráfico, particularmente con el Cártel de los Arellano Félix, y en este país es muy difícil que se investiguen asesinatos de los cárteles de la droga”, expuso Adela Navarro.
Francisco Ortiz Franco fue cofundador del semanario Zeta en 1980, desde entonces se convirtió en editor y reportero. Desde el principio, los temas que abordaba se relacionaban a denuncias sobre abusos, corrupción y el entramado de intereses políticos en Baja California.
Ataques y muertes
A partir de los años 90, la revista se convirtió en la única publicación en la entidad que ofrecía detalles de la presencia pública de la familia de los Arellano Félix, líderes del Cártel de Tijuana. El trabajo del semanario Zeta le valió, hasta ahora cuatro ataques y tres muertes, el primero contra su director, Jesús Blancornelas, en 1997. Un hecho por el que ninguna persona ha sido detenida hasta la fecha.
Así como era su pasión el periodismo, relató la viuda de Ortiz Franco, también se cuidaba cómo investigaba y cómo publicaba. Antes de ser asesinado, recordó, se sentía a salvo por su precisión y veracidad en lo que escribía. “El me decía que esa era su pasión. En su momento cuando Zeta empezó a sacar notas muy peligrosas, yo platicaba con él y le decía, ‘sabes qué, no me gusta que estén escribiendo de esa manera, porque esos asuntos son muy peligrosos’. Y siempre él me dijo, ‘mientras estemos diciendo la verdad y mientras no estemos diciendo otras cosas que no son, a nosotros no nos va a pasar nada, porque nosotros siempre les hemos demostrado que lo que decimos se los comprobamos, no te preocupes, yo estoy seguro’”, relató Gabriela Ramírez, la esposa.
Ataque directo
Pero el 22 de junio de 2004 en Tijuana, un sicario le disparó a Ortiz Franco. Fue un ataque directo y bien planeado. Un sicario se bajó de una camioneta Grand Cherokee Limited 2000, con placas fronterizas, y en segundos le disparó al periodista.
En ese año el editor del semanario Zeta hizo varias revelaciones sobre las operaciones del Cártel de los Arellano Félix. Dos de sus últimos reportajes se publicaron en abril y mayo de ese año, el primero se tituló: “Asociación de Osiel Cárdenas con los Arellano. Fuga de película: Los Zetas desmoronaron control y vigilancia”, en el que ponía en evidencia, con detalles y materiales inéditos, no sólo el poder del grupo criminal, sino la corrupción en autoridades locales, y las razones del asesinato del entonces subprocurador Rodolfo Delgado Neri, quien se negó a corromperse.
El segundo material apareció con el título: “Más de 70 mil dólares costaron las credenciales de sicarios del CAF”. Expuso, con todo y fotografías, cómo una célula de narcotraficantes compraron credenciales de policías judiciales del estado de Baja California.
“El asesinato ocurre a escasos 100 metros de la Procuraduría General de Justicia del estado, la parte investigadora en ese entonces, y el asesinato se da, al menos del lado de estos criminales, como una consecuencia a una publicación de Ortiz Franco, donde revela los nombres y las imágenes de los nuevos miembros del Cártel Arellano Félix, que eran las células que entonces trabajaban para ‘El Tigrillo’. Entonces Francisco encuentra la información, con fotografías y nombres, y más o menos lugares de influencia en la ciudad, y operaciones criminales que realizaban en colusión con policías”, recordó Adela Navarro.
El mismo saco
Al analizar la información, antes de publicarse, relató la directora del semanario, “en muchas de las fotografías las personas portan el mismo saco y la misma corbata, obviamente esto le llama la atención y empieza a investigar, y es cuando se da cuenta, y así se publica, que las fotografías les fueron tomadas en un mismo lugar, los citaron a todos estos criminales para que fueran a tomarse la foto, les pusieron el saco y la misma corbata a todos, porque les iban a tramitar credenciales que los acreditaran como policías judiciales del estado”.
Procuraduría
Con toda esta información, subrayó la periodista, “tienes por todos lados, por la investigación que estaba haciendo Francisco, por el lugar en donde fue el asesinato, por las relaciones mafiosas entre criminales y policías, tienes a la procuraduría local inmiscuida”.
Después del crimen, la entonces Procuraduría General de Justicia del estado abrió el expediente 132/04/201, y al mismo tiempo la ahora FGR, en su área ahora llamada Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada, abrió un expediente por tratarse del Cártel de Tijuana el principal sospechoso.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) abrió un expediente por el asesinato de Ortiz Franco, bajo el número 2004/2133/5/Q. Incluyó el caso en una Recomendación General, la número 17, en 2009, que nunca cumplieron las autoridades estatales y federales.
A pesar del incumplimiento, una solicitud de transparencia interpuesta por la Alianza de Medios MX, fechada en mayo 2021, revela que el organismo considera el caso como “concluido”.
Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos reconoció, en otra solicitud de transparencia, que no tienen un expediente abierto para dar seguimiento al caso Ortiz Franco.
Público Arellano Félix
Públicamente las autoridades reconocieron la participación del clan Arellano Félix.
Autor intelectual
También identificaron a Villarreal Heredia como quien planificó la operación para matar al periodista.
Sólo como contexto
En el juicio en Estados Unidos contra el sicario se mencionó como principal responsable del asesinato del periodista Ortiz Franco, pero sólo se utilizó como contexto de su capacidad criminal.
Sin interrogatorio
“El Tigrillo” y “El Nalgón” se declararon culpables en 2007 y ofrecieron colaborar con las autoridades estadounidenses. Desde entonces, las fiscalías mexicanas nunca reportaron algún interrogatorio a los dos por el crimen de Ortiz Franco.
