CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Aunque el gobierno federal asegura priorizar los compromisos medioambientales, una polémica reforma para fortalecer a la compañía eléctrica estatal, con muchas plantas obsoletas y contaminantes, ha chocado frontalmente con activistas y empresarios mexicanos.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señala que la crisis climática tiene graves impactos para México y reconoce que el país está entre los 20 de mayor emisión de gases de efecto invernadero del mundo.
“Si bien es cierto que los primeros diez países son responsables de alrededor del 66% de las emisiones totales”, apunta la funcionaria.
En la COP26 sobre el cambio climático, México traslada su compromiso, firmado en el Acuerdo de París, de que para 2030 reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero 22% y el uso de carbono negro en 51%. Además, tiene el compromiso de generar para el 35.1% de la electricidad para 2024 mediante energías limpias, un porcentaje que se elevaría al 50% para el 2050.
Y junto a Estados Unidos —señala la Semarnat— se trabaja estrechamente” para acelerar el despliegue de energía renovable.
La reciente visita del enviado especial para el clima de Estados Unidos, John Kerry, sirvió para promocionar Sembrando Vida, el programa de reforestación estrella del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
“Tuve el honor de participar en la plenaria del G20 para insistir en el cumplimiento del compromiso de los países ricos de aportar 100,000 millones de dólares a los países en desarrollo para su acción climática. Hasta ahora no ha ocurrido”, expresó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, durante la reciente reunión del G20 en Roma, antesala de la COP26.
Sobre el papel, la voluntad mexicana contra la crisis climática parece férrea. Pero activistas, expertos e incluso empresarios acusan al gobierno federal de tener un doble discurso. Evidenciado, por ejemplo, por el afán de rescatar Pemex y construir la refinería de Dos Bocas, la primera obra de este tipo en décadas en México.
Cuestionado sobre la contaminación que genera el crudo, López Obrador afirma que sólo busca la autosuficiencia.
“La administración de López Obrador ha puesto como bandera la soberanía energética y la buscan a través de un uso intensivo de combustibles fósiles”, resume el especialista en Energía y Cambio Climático de Greenpeace en México Pablo Ramírez, quien denuncia que se han modificado las líneas base de emisiones.
Cruzada personal
El presidente ha convertido el sector energético, y el supuesto saqueo de firmas extranjeras, en su cruzada personal. Tras fallidos intentos de impulsar leyes que regularan el sector en favor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el mandatario envió una iniciativa de reforma constitucional que ha sacudido el tablero político y empresarial.
“La CFE tiene hoy 191 plantas y solo 69 son de energías limpias”, dijo la secretaria de Energía, Rocío Nahle.
Pero el gobierno contempla como energías limpias las hidráulicas, geotérmicas, solar, eólica y la nuclear, lo que ha despertado críticas.
Además, la reforma propone eliminar los órganos reguladores autónomos y modificar el despacho de energía colocando en la cola a la energía eólica y solar de los privados.
El sector patronal —que ha invertido más de 21,000 millones de dólares en renovables— ve con enorme preocupación la reforma.
“El sector privado ha estado contribuyendo en aportar a la red eléctrica de México energía barata y limpia”, aseguró José Ramón Ardavín, director ejecutivo de la Comisión de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable.
“La reforma generará energía más sucia y cara. Y, sobre todo, va a eliminar el mercado con un regulador que es un árbitro”, agregó
Al izquierdista López Obrador se le acusa de tener una concepción un tanto antigua del modelo económico y ambiental a seguir.
De hecho, el mandatario entre sus referentes tiene al expresidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), que nacionalizó el petróleo, y Adolfo López Mateos (1958-1964), que hizo lo mismo con la industria eléctrica.
Y aunque López Obrador asegura cuidar el medioambiente, algunos de sus mensajes apuntan en sentido contrario.
“Se autorizaron estos ventiladores para producir energía eléctrica. Miren cómo afecta el paisaje, la imagen natural, cómo se atrevieron a dar permisos”, dijo en marzo de 2020 López Obrador frente a un parque eólico de Baja California.
“México llega a la COP muy mal parado, con una política sumamente fósil y como uno de los países que incluso, según informes, está contribuyendo a aumentar las emisiones más allá de reducirlas”, concluye Ramírez de Greenpeace.
EE.UU. Carta al presidente Biden
Congresistas externan su “gran preocupación” por la reforma energética de López Obrador.
Documento de legisladores
En la carta fechada este 3 de noviembre, 40 legisladores estadounidenses expresaron al gobierno del presidente Joe Biden que “es necesario que se eleven los esfuerzos para presionar a las autoridades mexicanas para frenar las acciones discriminatorias y dar a las compañías estadounidenses que operan y comercian con México un campo parejo, como se vislumbró en el T-MEC”.
Republicanos firmantes
Los republicanos Earl L. Carter, David B. McKinley, Clay Higgins, Jeff Duncan, Brett Guthrie, Michael T. McCaul, Mike Johnson, Lisa McClain, Doug Lamborn y Guy Reschenthaler, afirmaron que en México se han registrado acciones contra inversionistas de EE.UU.
