México llega al Día Internacional de la Mujer con una violencia incesante —más de 1,000 feminicidios en 2021— y fracasos en la estrategia de seguridad de un gobierno con un discurso un tanto ambiguo que enciende más al movimiento feminista.

Un botón de muestra: María del Carmen Volante lleva desde 2017 buscando a su hija, Pamela Gallardo, desaparecida a los 23 años tras acudir a un festival de música electrónica en Ciudad de México con amigos.

“Estas autoridades a lo único que le tiran es a que las madres nos cansemos, nos enfermemos, y al final lleguemos a un estado de muerte sin encontrar a nuestras desaparecidas”, afirma.

La historia de María del Carmen es la de muchas madres de México y otras nacionalidades. Se sienten desatendidas y ninguneadas por las autoridades.

Este año, México registró al menos 122 casos de asesinatos de mujeres con crueldad extrema durante enero y febrero de 2022, denunció ayer Causa en Común.

“En el primer bimestre de 2022, destacan al menos 80 masacres; 221 casos de tortura; 164 casos de mutilación, descuartizamiento y destrucción de cadáveres; 122 asesinatos de mujeres con crueldad extrema; y al menos 59 asesinatos de niñas, niños y adolescentes”.

Los feminicidios en México:  más de mil solo en 2021

 Ninguneadas y sin avances en las investigaciones por desaparición o feminicidio, mujeres se apoyan de la sororidad y del activismo para sostenerse.

“Estigmatizan desde el momento en que desaparece tu hija. (…) Me costó dos años llegar al proceso de desaparición. Dos años de estar insistiendo de que Pamela fue levantada (secuestrada), Pamela fue violentada. Porque para las autoridades era una ausente y extraviada, alguien que se quiso ir del núcleo familiar”, denuncia la señora Volante frente a la antigua glorieta dedicada a Cristóbal Colón, ahora renombrada por activistas como Glorieta de las Mujeres que Luchan, en el Paseo de la Reforma.

Mujeres desaparecidas en México

Su dolor es el de tantas en un país que suma casi 25,000 desaparecidas o no localizadas, en el que cada día matan a más de 10 mujeres y que el año pasado registró oficialmente más de 1,000 feminicidios —asesinatos por razón de género—, un incremento de 2.66 por ciento frente a 2020.

Además, según datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) de 2016, el 66.1% de las mujeres mexicanas han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida.

Como reflejo de la brecha existente entre hombres y mujeres, la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral es de 44%, mientras que en ellos asciende al 75%.

La incapacidad de las autoridades se traduce en el elevado nivel de impunidad que hay en México, superior al 95% para la mayoría de crímenes.

“Hay que ponerle un alto a la impunidad. Porque esta lo que hace es dar un mensaje de permisibilidad”, dice la titular del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), Nadine Gasman, quien aseguró que se está trabajando de la mano de las fiscalías.

No obstante, el gobierno mexicano recibe críticas antes los recortes en varios de sus rubros —el mismo Inmujeres vivió una reducción de su presupuesto— o por la eliminación de fideicomisos que servían para dispersar recursos hacia varios colectivos y causas.

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