CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La calle de Corregidora, característica por sus vendedores ambulantes, zapaterías, ferreterías, tiendas de mochilas, telas y comida, se ha ido transformando en la pasarela política de las “corcholatas” de Morena, pues es donde curiosos y transeúntes expresan sus preferencias electorales.

Entre gritos de “¡Presidente!”, abrazos, apretones de mano y selfies con simpatizantes, los secretarios de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, y de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, aprovecharon que Corregidora está envallada y caminaron por en medio en busca de afectos y simpatías.

Anteayer, ambos aprovecharon su visita a Palacio Nacional y llegaron caminando a la calle de Corregidora 8; las camionetas se quedaron cerca de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues lo que importa es gastar suela y placear ante el futuro electorado.

“¡Es la emoción, es la emoción!”, dijo una mujer que pidió que le tomen una foto con el canciller, a quien abrazó con cariño.

A Lopez Hernández una mujer le solicitó una selfie y, al verla emocionada, el funcionario tomó su celular y —como todo un experto— sacó la fotografía.

En el mundo virtual, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, presumió que en su oficina del Antiguo Palacio del Ayuntamiento desayunó huevo revuelto, una rebanada de pan tostado con aguacate y café.

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