MÉXICO.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 118/2022 al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por el caso de una mujer le fueron amputadas sus piernas, se le quitó el útero y le extirparon el ovario derecho en un hospital de Querétaro, en lo que el organismo consideró que la atención otorgada “no fue oportuna ni adecuada“.

De acuerdo con el expediente una mujer de 27 años interpuso una queja en contra de personal adscrito a la Unidad de Medicina Familiar (UMF) 9 y al Hospital General Regional (HGR) 1 del IMSS, en Querétaro, por una deficiente atención médica durante un legrado para retirar un Dispositivo Intrauterino (DIU) “traslocado” en septiembre de 2018, que le ocasionó una infección y en consecuencia tres paros cardiacos, extirpación del útero y del ovario derecho. Además a la mujer también se le amputaron las piernas.

DIU mal colocado en el IMSS

En septiembre de 2018, la víctima, originaria de Querétaro, acudió a su unidad médica familiar del IMSS porque sentía un dolor abdominal muy fuerte. El médico que la atendió le diagnosticó infección en las vías urinarias y colitis; sin mandarle a realizar estudios, le estableció un tratamiento.

Debido a que el dolor continuaba, la mujer fue a un hospital general, donde le informaron que tenía que retirarse el DIU porque estaba traslocado. En el hospital, tampoco le realizaron estudios, radiografías o algún ultrasonido, solo procedieron a quitar el dispositivo con unas pinzas.

 

Tres días después, la víctima se presentó nuevamente con su médico familiar porque tenía dolor lumbar. Aunque la mujer le dijo que recién le habían retirado el DIU, el médico diagnosticó lumbalgia aguda sin realizar más estudios.

Debido a que el dolor lumbar y abdominal continuaba, además de presentar náuseas, vómito y diarrea, el 2 de octubre de 2018, la joven se presentó en el área de urgencias de la UMF 9 por la noche, siendo enviada al HGR 1, donde ingresó con datos de choque hipovolémico 11, gastroenteritis infecciosa y deshidratación severa; perdió el conocimiento y después supo que fue un paro cardiaco y despertó en el HGR 1, dado que fue trasladada de emergencia, además de que se encontraron evidencias de que se llevaron a cabo maniobras de reanimación por 30 minutos.

Tras varios procedimientos mientras permanecía internada, al quinto día, el 7 de octubre de 2018, la mujer seguía grave con fiebre alta, tenía un drenaje abdominal, recuento bajo de plaquetas, salida vaginal de líquido fétido y muerte de tejido en dedos del pie derecho y en tobillo izquierdo, “pronosticándola como grave”, llevándose a cabo el 17 de ese mes la cirugía para realizar amputación.

Le amputan las piernas 

Al realizarle otras cirugías y al egresar del hospital el 28 de octubre de 2018, el estado de salud de la paciente se describió con lesión renal aguda, colocación de marcapasos temporal, presentaba aún piel tipo con manchas moradas en ambas piernas, “por lo que se consideró realizar posteriormente una segunda amputación, para observar si existía daño cerebral por el tiempo de paro cardiaco le realizaron una tomografía computarizada craneal”. Finalmente salió del hospital el 1 de noviembre de 2018, siendo trasladada en ambulancia a su domicilio.

“El 15 de junio de 2019, se le realizó la amputación de la pierna izquierda, retirando parte de ésta hasta la pantorrilla”.

Aunque la amputación de las piernas se realizó para salvar la vida a la paciente, el procedimiento fue resultado de una inadecuada atención médica, un diagnóstico deficiente e incompleto y un inadecuado seguimiento de control, que permitieron el avance importante de la infección que pudo prevenirse.

Piden atender la salud emocional de la joven

La CNDH llamó también a atender la salud emocional de la paciente como parte integral del derecho a la salud porque “no debe dejarse de lado, más en el caso que nos ocupa de una paciente que tuvo como resultado la amputación de ambas piernas. Este tipo de procesos para una mujer joven pueden ser complejos, presentando dolor fantasma, depresión, ansiedad, trastornos postraumáticos, entre otros”, refirió.

Se resolvió que vulneraron el derecho humano de la joven a la protección de la salud por inadecuada atención médica y su derecho a la salud sexual y reproductiva.

Su vida cambió por completo 

El organismo refirió que la joven madre era una mujer independiente económicamente que vivía en una casa con sus dos hijos, tenía un trabajo, proyectaba comprarse su propia casa a través de un crédito con el fin de continuar la relación de pareja que en ese momento tenía; después de la sepsis que le provocó le realizar histerectomía y amputación de ambas piernas, su vida cambió por completo al tener que adaptarse primariamente a una discapacidad permanente que la limita en su movimiento, incidiendo directamente en su autonomía.

La paciente actualmente su vida es muy diferente, a pesar de tener una pensión por el IMSS, con ésta no cubre el mínimo vital necesario para aspectos como la salud, alimentación, vivienda, educación y recreación, tanto de ella como de sus dos hijos, lo que la ha hecho depender económicamente y del cuidado de su abuela y de la pareja de ésta, apoyándola con la vivienda.