PROGRESO.- La noche del martes 25 de octubre un pescador de Tabasco de nombre Amilcar Hernández Chabl fue rescatado en el Golfo de México por el buque petrolero “Apollón”, que arribó a Puerto Progreso, Yucatán el miércoles por la tarde.
Tras su odisea en el mar, Amilcar Hernández logró volver a casa Paraíso Tabasco y reencontrarse con su familia durante la madrugada del jueves 27 de octubre.
Ahora, desde la seguridad y tranquilidad de su hogar relata su experiencia tras haber estado a la deriva en una balsa salvavidas en el mar de Campeche al reportero del Diario, Gabino Tzec.
La historia del pescador que naufragó en Campeche
“Sentí que iba a morir en medio de la inmensidad del mar, mi vista estaba borrosa y casi desfalleciente por los días sin comer, con las pocas fuerzas que me quedaban logre improvisar una vela con mi camisa y un remo, lo que vieron mis salvadores del buque petrolero, quienes me rescataron y salvaron la vida”, narra desde Dos Bocas Tabasco el pescador Amlcar Hernández Chabe.
El ribereño es originario de Paraíso Tabasco pero reside en el puerto de Dos Bocas Tabasco, donde se dedica a la captura de pargo y cintilla, un pez largo y brilloso cuyo filete se consume en cebiche y el kilo se paga a $30.

El pescador fue rescatado en pleno Golfo de México por el buque petrolero “Apollón” en travesía a este puerto Progreso, a donde llegó el miércoles por la tarde.
El mismo miércoles poco después de desembarcar por medio de una lancha defender de la Armada de México, Amilcar Hernández se trasladó a Tabasco en compañía de su hermano Ezequiel, quien lo esperaba en esta ciudad.
De acuerdo con el reporte que el capitán del “Apollón” proporcionó a la Armada de México, Amilcar Hernández fue rescatado el martes a aproximadamente 80 millas náuticas (148 kilómetros) al noroeste de Paraíso, Tabasco.
“Volví a nacer y espero no volver a experimentarlo”: Amilcar Hernández
En entrevista desde Dos Bocas donde se encuentra con su familia, Amilcar Hernández al narrar la odisea que vivió en medio del Golfo de México, no probó alimentos ni agua durante cuatro días, del sábado al martes, día del naufragio y su rescate, dice “volví a nacer y espero no volver a experimentarlo”.
El pescador de 33 años de edad, quien dice ser pentecostes, rezó y pidió a Dios por su vida, que le de fortaleza para no sucumbir, mantenerse despierto y que se haga el milagro de su salvación, lo que se hizo realidad cuando al amanecer del martes a lo lejos vio una luz; pensó que era un espejismo del mar, pero poco a poco se dio cuenta que era un barco.
Cuenta que con las pocas fuerzas que le quedaban, tomó el remo y una camisa improvisó una bandera que ondeó muchas veces y logró que lo vieran. El buque enfiló a donde estaba a la deriva, y sintió renacer cuando el petrolero paró máquinas, lo rescataron, lo abordaron y después le dieron ropa, alimentos, agua, suero y atención médica.
Durante las noches, solo en la balsa en medio de la inmensidad del mar a su mente llegó su familia, su esposa Elma de la Cruz Ulloa, hijos Dael y Edwin, así como en su mamá, por ellos, comenta no desfalleció.
Se repitió varias veces “yo puedo, yo puedo” y clamó a Dios la fortaleza para sobrevivir para reencontrarse con su familia, que sabía que lo estaban buscando, pero ignoraban que estaba vivo y a la deriva a bordo de una balsa.
¿Qué le pasó al pescador rescatado por un buque petrolero en Campeche?
Amilcar Hernández, aclara que no fue asaltado como se pensó en un principio, sino que la lancha “El Bagre” en la que salió a pescar el sábado 22 pasado, se hundió después del mediodía, cuando estaba a unas cuatro millas de la costa cerca de Frontera, Tabasco.
Comentó que en grupo de lanchas salieron a pescar. “ El Bagre” de 25 pies de eslora y motor Yamaha de 60 caballos de fuerza, a causa de fuertes marejadas que se presentaron, se hundió.
Aunque logró tomar un chaleco salvavidas, las marejadas lo alejaron de la costa hasta que se aproximó a unas plataformas petroleras y se agarró de unas estructuras.
De la plataforma unos trabajadores le arrojaron una balsa salvavidas, eran como las 7:30 de la tarde, pero no pudieron rescatarlo porque los vientos y marejadas arreciaron, así que la balsa fue alejado a mar abierto, así pasó toda la noche, amaneció domingo ya no veía nada, estaba ya en pleno Golfo de México, sin alimentos ni agua.
Fueron las horas más largas de su vida, solo lo mantenía la esperanza que pasara un barco, que ocurra un milagro, fue el martes cuando a lo lejos vio una luz que conforme se aproximaba se dio cuenta que era un buque, lo que lo reanimó, improvisó una bandera, el rescate se dio a las dos de la tarde el martes.
A bordo del “Apollón”, lo atendió el médico del buque, le hicieron prueba Covid que resultó negativa, le dieron ropa, agua, suero y alimentos. Proporcionó el número telefónico de su esposa, se comunicaron con ella y le dieron la noticia que lo habían rescatado vivo.
