CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— La polémica reforma electoral que propone el presidente Andrés Manuel López Obrador desató multitudinarias protestas en decenas de ciudades en las que los opositores denuncian que está en riesgo la autonomía del órgano electoral que organiza las elecciones.
Estas son las claves de la reforma que López Obrador presentó en abril pasado para modificar 18 artículos de la Constitución y que ahora discute el Congreso:
SUSTITUCIÓN DEL INE.— La propuesta más controvertida es crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) para sustituir al Instituto Nacional Electoral (INE), órgano autónomo que surgió en 1990, entonces como Instituto Federal Electoral (IFE), para quitarle al gobierno el control de las elecciones.
Aunque el INEC será autónomo en el papel, el órgano perderá la atribución de conformar el padrón electoral.

ELECCIONES CENTRALIZADAS.— Además, la iniciativa eliminaría los organismos públicos locales electorales (OPLE), que de forma autónoma organizan las elecciones locales en cada uno de los 32 estados, lo que implica que el INEC centralizaría los comicios y consultas.
Mientras que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) asumiría las funciones que ahora tienen los Tribunal Electorales Estatales (TEE), que también desaparecerían.
CONSEJEROS Y JUECES POR VOTO.— Otro de los puntos más polémicos es que los ciudadanos ahora elegirán por voto popular a los magistrados del Tepjf y a los consejeros del INE, cuyo número se reduciría de los 11 miembros actuales a siete.
Por ahora, la Cámara de Diputados elige a los consejeros y el Senado a los jueces electorales.
Pero la reforma pretende que el presidente, el Poder Legislativo y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) hagan una lista de 60 candidatos para el INE y de 30 para el Tepjf de la que resultarán electos quienes tengan más votos de la población.
MENOS DIPUTADOS Y SENADORES.— Asimismo, la nueva legislación eliminaría 200 diputados, con lo que la Cámara Baja pasaría de 500 a solo 300, además de quitar a 32 senadores, con lo que el Senado tendría solo 96 frente a los actuales 128.
Aunque el presidente había prometido remover la figura de legisladores plurinominales, electos por representación proporcional, su reforma transformaría los distritos electorales para que los ciudadanos voten por una lista regional hecha por los partidos en lugar de elegir a los candidatos de forma directa.
Con esta modificación “se partidiza el sistema representativo al romper el vínculo entre legislador y elector” y “se eliminan las diferencias de la representatividad” entre la Cámara de Diputados y la de Senadores, alerta un informe de la consultora Integralia.
También se reduciría el número de diputados en los congresos locales y de regidores en ayuntamientos.
BAJA EL PRESUPUESTO PARA PARTIDOS.— El presupuesto que reciben los partidos se reduciría en un monto aún no definido y se limitaría a los años en los que hay elecciones, si prospera la iniciativa.
Cuando no haya comicios, las organizaciones políticas deberán subsistir con donativos de sus simpatizantes.
Al presentar su iniciativa, López Obrador argumentó que la eliminación de legisladores y del financiamiento dejará ahorros por más de 20,000 millones de pesos.
