CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Las mujeres campesinas mexicanas participan con su trabajo en el 50% de la producción de alimentos, pero apenas poseen una cuarta parte de la propiedad de la tierra y sufren mayor inseguridad alimentaria.
Con motivo del Día Mundial del Cereal, que se celebró ayer lunes, y del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora hoy martes, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México recordó la necesidad de reducir las desigualdades entre hombres y mujeres en el sector agrícola, al tiempo que se alivia la carga del trabajo doméstico y productivo de las mujeres rurales.
Alrededor de 15 millones de mujeres viven en localidades rurales, es decir un 23% de la población femenina mexicana.
En el sector primario trabajan cerca de 800,000 mujeres, de las cuales el 78% lo hace en la agricultura, el 17% en ganadería, 1.4 % en pesca y el resto en otras actividades como aprovechamiento forestal, caza y servicios relacionados con actividades agropecuarias y forestales.
Sin embargo, del total de 4.9 millones de personas que poseen núcleos agrarios en México, más de 3.6 millones son hombres y 1.3 millones son mujeres, lo que representa 26.3% del total. Es decir, de cada 10 personas con derechos sobre la tierra, ni siquiera tres son mujeres, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
El 78% de las productoras cultivan maíz y frijol, base de la alimentación para sus familias, y el 14.9% de productoras beneficiadas siembran bajo el sistema milpa con lo cual, además de maíz, obtienen otros productos que complementan su alimentación como chile, calabaza y frijol, entre otros.
Con motivo del Día Mundial del Cereal, el Centro Internacional para el Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) y la empresa Kellogg destacaron su compromiso de trabajar conjuntamente para ofrecer más y mejores herramientas al sector agrícola.
La producción sustentable de cereales implica contar con las semillas adecuadas, suelos sanos y el cuidado y la preservación de los recursos naturales, además de seguir invirtiendo en ciencia y desarrollo para desarrollar e identificar las mejores prácticas agronómicas, según el Cimmyt.
Por ello, es importante, según Kellogg, enfocar los esfuerzos en la producción local sustentable de cereales para lograr que un mayor número de personas, particularmente en situaciones vulnerables, tengan acceso a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.
Durante la pandemia del Covid-19 se registró un aumento de las hambrunas en el mundo, ya que mas de 700 millones de personas pasaron hambre, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas.
Conciencia colectiva
En este sentido, el presidente de Kellogg México, Víctor Marroquín, aseguró que “combatir la inseguridad alimentaria requiere más que esfuerzos aislados, es necesario contar con la conciencia colectiva y lograr que pequeñas acciones contribuyan a equilibrar la situación alimentaria de las personas”.
“Hay que agradecer la gran labor que desempeñan principalmente las mujeres agricultoras, que representan la mayoría en la producción de maíz, y hacer un llamado a que, como sociedad, apoyemos su crecimiento y capacitación”, agregó.
