MONTERREY, Nuevo León (El Universal).— El arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Rogelio Cabrera López, fue uno de los prelados que encabezaron ayer el inicio de la jornada por la paz en México.

En su homilía de la misa dominical dijo que “el Señor es protector de nosotros y nos da esa encomienda, no robes, no mates, no mientas, porque el que hace eso destruye el tejido social y daña a muchas personas”.

“Cuánto sufrimiento tienen muchas familias de nuestro país a causa de la violencia, tienen que escapar, tienen que huir; muchos otros han perdido y no saben dónde está su familia, y también muchos otros han perdido la vida”, dijo.

Cabrera López se refirió concretamente al asesinato de dos sacerdotes jesuitas en la sierra tarahumara de Chihuahua. Manifestó que esos dos casos de víctimas de la violencia deben servir para tomar conciencia de que Cristo nos pide ser buenos samaritanos.

Es decir, añadió, nos pide cuidarnos y cuidar a nuestro hermano, y es así como también la oración nos ayuda a mirarnos a nosotros mismos porque ante la violencia y el sufrimiento ajeno hay dos posibilidades:

—O eres indiferente, pasas de largo, no te metes en el problema mientras no te toque, o asumes conscientemente la responsabilidad que cada uno tiene.

A nuestros gobernantes les toca contener la violencia, a nosotros nos toca hacer un ambiente favorable a la paz y a la serenidad, enfatizó.

El presidente de la CEM llamó a cuidar nuestras redes sociales, “que tanto daño pueden hacer”, cuando deben favorecer el afecto social, “pero muchas veces se convierten en un instrumento de odio y de rencor”.

Quien entra a las redes sociales tiene solo dos alternativas, o es un lover o un hater, es decir o ama o también odia, y “no podemos vivir de ese modo”, señaló.

Lo mismo pasa en nuestras familias: si en el hogar se respira violencia, en la calle hay violencia; si en el hogar se respira odio, llega a la escuela, llega al lugar de trabajo y llega también a las iglesias, señaló.

En la culminación de su mensaje, el arzobispo de Monterrey señaló: “hermanas y hermanos, hoy es día de oración como tienen que ser todos los días, pero hoy queremos pedir por nuestro país que está llegando a un punto insostenible, las cosas deben cambiar, los ciudadanos debemos cambiar, y también pedimos con respeto siempre a que quien está cuidando de nosotros que sepa contener la violencia y contener a aquellos que abusan del poder fáctico que tienen”.

 

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