CIUDAD DE MEXICO.— La economía de México transita el 2022 a un ritmo moderado, en un entorno adverso de alta inflación y entre expectativas de un menor ritmo comercial por la desaceleración esperada en Estados Unidos, de acuerdo con la opinión de los expertos.
Para el economista Sergio Negrete, México se encuentra en un círculo de lento crecimiento, al igual que otras economías en el mundo, al arrastrar las afectaciones del nuevo coronavirus y otros elementos como la baja inversión productiva.
“Va a ser un año de bajo crecimiento económico con alta inflación. Y si no tienes crecimiento no se genera empleo y si no crecen los salarios, la pobreza no se reduce”, dijo Negrete, investigador de la Universidad Jesuita de Guadalajara.
“La exportación petrolera mexicana lidera el aspecto comercial, apoyada en los altos precios globales de los combustibles, mientras que los envíos manufactureros se están aletargando de la mano de la producción industrial de Estados Unidos”, dijo el doctor en Economía.
El experto explicó que el comercio mexicano depende en gran medida de Estados Unidos, su vecino y principal socio de negocios. La desaceleración económica afecta además a varios países de América Latina con distintas variantes, en lo que podría constituir un estancamiento generalizado de la región.
En el caso mexicano, además de las secuelas dejadas por la pandemia, que llevó a la economía a colapsar 8.2% en 2020, el país tiene problemas de baja inversión.
“La llave del crecimiento económico de corto plazo es inversión, es realmente lo que lo impulsa”, dijo Negrete, para agregar que a largo plazo se necesitará avance tecnológico, mejor educación y capacitación.
Factor de preocupación
Un factor de preocupación actual para la economía mexicana lo constituye la elevada inflación, por la rapidez con la que puede afectar el salario de los trabajadores y su poder de compra. Los precios en México subieron 7,99% interanual hasta junio pasado, su mayor nivel desde comienzos de 2001.
Negrete dijo que aunque mucha de la inflación es importada y derivada de un problema de la oferta global y de las afectaciones a la cadena de suministro, el Banco de México (Banxico) ha tenido que actuar con alzas en las tasas de interés, al igual que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, medida que frena el crecimiento económico.
El aumento en las tasas de interés en Estados Unidos tiene además un efecto muy fuerte en general, al hacer más atractiva la inversión en dólares, lo que desata una salida de capitales de los mercados emergentes, en el impacto más inmediato.
Otro efecto es que la subida de tasas en Estados Unidos en el entorno actual podría incluso llevar a una recesión, lo que derivaría en menores compras de exportaciones mexicanas.
“Estados Unidos también tiene que bajar su inflación, como todo el mundo, y eso va a traer una desaceleración económica, quizá una recesión, y si es así, si nos compran menos, pues obviamente las exportaciones se van a desacelerar”, ilustró.
Cálculos a la baja
El Grupo Financiero Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) revisó recientemente a la baja la estimación de crecimiento de México para 2023, a 1.6% desde 2.1%, al citar el futuro deterioro del consumo privado y la inversión, en el entorno de alta inflación y con condiciones monetarias más estrictas.
BBVA calcula una expansión económica para México del 2% este año, una desaceleración con respecto al repunte del 4.8% visto en 2021, una vez que se moderó la pandemia, de acuerdo con un informe presentado el pasado 15 de julio.
Para la economista principal de la institución privada, Saidé Salazar, la economía mexicana enfrentará un entorno más adverso en la segunda mitad de 2023, por el menor dinamismo esperado para Estados Unidos en ese mismo período.
En tanto, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas advirtió que pese a la relativa estabilidad en las perspectivas de crecimiento de México, el escenario a futuro continúa altamente incierto y prevalece un fuerte sesgo a la baja, por la trayectoria estimada en Estados Unidos.
“De hecho, la posibilidad de una recesión en la actividad económica no sólo está presente, sino incluso aumenta su probabilidad de ocurrencia”, alertó el IMEF el 19 de julio.
De acuerdo con el IMEF, la inflación en Estados Unidos ha sorprendido al alza, al apuntar en junio el dato mensual más alto desde 2005, mientras que la actividad industrial perfiló un cambio de tendencia hacia la baja. Las perspectivas del IMEF para el crecimiento de México se mantuvieron en un 1,8 por ciento en 2022, pero se redujeron de 2 a 1,8 por ciento para 2023.
