CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Germán González Bernal, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), afirmó ayer que con la pandemia la industria restaurantera se redujo a casi la mitad, y aunque año con año se ha ido recuperando, apenas está al 90% de como se encontraba antes de la crisis sanitaria.

Agregó que la expectativa que tienen es que a finales de este año o principios del que viene la industria pueda alcanzar los niveles de 2019, considerando transacciones, nivel de empleo, número de unidades y volúmenes de venta.

Refirió que apenas para finales de 2023 el nivel de ventas de la industria restaurantera en precios constantes, es decir, sin descontar la inflación, llegaría a los niveles de 2019.

“Los restaurantes recuperaron muchos clientes porque la gente volvió a salir y retomó sus actividades, pero también hay menos restaurantes, y aunque tienen más gente, eso no quiere decir que ya eres del mismo tamaño, por los empleos y niveles de venta a nivel nacional”, puntualizó.

En ese sentido, indicó que la industria restaurantera perdió la mitad de su valor en 2020. “Si comparamos lo que vendía en 2019 a 2020 perdimos casi la mitad; para 2021 recuperamos hacia el 85%, y en 2022 estábamos muy cerca en 90%”, lo anterior considerando niveles inflacionarios, comentó.

Por fortuna, dijo que “el consumo ha seguido fuerte, pensábamos que durante 2022 o 2023 se iba a aflojar, pero se mantiene constante”. El presidente de la Canirac explicó que las ventas de comida para llevar han crecido, pues antes de la crisis representaron entre el 3% y 5%, y ahora son del 20%.

En la conferencia “¿Cuál es el estado de la capacitación en el sector restaurantero de México?”, González dijo que es preocupante que no haya una movilización hacia el empleo formal y que crezca la informalidad.

“Al sector restaurantero le preocupa que por trabas y dificultades para operar en la formalidad el 72% de los negocios de alimentos operan en la informalidad”, acotó.

Al respecto, planteó que para reducir la informalidad es necesario “que los formales operemos más sencillo, y eso va a hacer que haya más formalidad… quien es informal a veces no es formal por trabas”. Por ello, subrayó, buscan incidir en políticas públicas para que sea más fácil pertenecer al sector formal.

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