Chicomuselo, Chiapas.— Al estilo de la guerra contra Ucrania, donde Rusia utiliza drones para atacar con bombas a la población, el crimen organizado ataca de forma similar a varias poblaciones del fronterizo estado en el sureste de México, esta vez se trata del municipio de Chicomuselo ubicado en la Sierra Madre de Chiapas, de donde unos 400 habitantes huyeron entre el lunes 29 y el martes 30 de julio; pero también hubo más desplazamientos en Pantelhó.
Se trata de pobladores de la comunidad Nuevo Reforma, que pertenece a Chicomuselo, quienes emprendieron la huida después de que un dron lanzó una bomba en el pleno centro de la localidad, que irónicamente colinda con el 101 Batallón de Infantería.
Atacan con bombas a Chicomuselo; crece el éxodo de chiapanecos por terror
Según la denuncia que hicieron pobladores de la región, el lunes 30 de julio por la mañana, un dron transportó un explosivo que cayó en la cancha, en el centro del poblado que cuenta con unos 450 habitantes, y eso provocó terror, pues entendieron que su vída corría peligro, por lo que dejaron sus hogares con lo poco que pudieron llevar consigo.
Atemorizados, los hombres, mujeres y niños tomaron vehículos que los transportó hacia un embarcadero de la presa La Angostura para huir hacia municipios del altiplano chiapaneco, para pedir refugio en iglesias evangélicas, con familiares o conocidos.
Guerra en Chiapas entre el Cártel de Sinaloa y el CJNG
Tras la sangrienta guerra, no reconocida por el gobierno federal, que sostienen en ese estado los dos grupos criminales más poderosos de México: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), algunos de los desplazados por la violencia en Chiapas, cruzaron en varias lanchas, durante el lunes y martes, hacia el embarcadero de Leningrado, del municipio de Tzimol, para luego tomar vehículos del transporte público.
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Chiapanecos huyen también hacia Guatemala por la guerra de cárteles
Desde hace 15 días, habitantes de varias comunidades de Chicomuselo se han visto obligados a abandonar sus hogares para buscar refugio en otros poblados de áreas circunvecinas, incluso continua el éxodo masivo hacia el vecino país de Guatemala, pues en chiapas parecen estar en “Guatepeor”, por la despiadada criminalidad.
Pues se hallan desamparados por parte de las autoridades ante los ataques aéreos con drones y bombas, utilizando tecnología cada vez más sofisticada para adueñarse de territorios en México.
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En el municipio de Siltepec, hay un grupo de 250 desplazados que se encontraban en la clínica del lugar. Pero hay más de media docena de comunidades que se han quedado sin habitantes, como Piedra Labrada, entre otras, pero también han salido de barrios de la cabecera municipal de Chicomuselo.
Hasta ahora, ninguna autoridad ha informado sobre la implementación de un operativo para brindarles ayuda asistencial, medicinas y ropa a los 400 hombres, mujeres y niños de Nueva Reforma, que se ubica en las colindancias del 101 Batallón y la comunidad Pablo L. Sidar.
Más desplazados por violencia en Pantelhó y Chenalhó: éxodo de tzotziles
Casi a la par de los hechos en Chicomuselo, en la madrugada de este martes 30 de julio, el silencio de la comunidad de El Carmen, en Chenalhó, fue roto por el eco de disparos.
Eran las primeras horas del día cuando cerca de 100 indígenas tzotziles se vieron obligados a abandonar sus hogares.
Hombres armados, uniformados con trajes tipo militar, habían rodeado la comunidad y abierto fuego.
Los enfrentamientos entre los grupos armados Los Herreras y El Machete, que aunque se dicen autodefensas, también identifican como células criminales del Cártel de Sinaloa y el CJNG, respectivamente, que disputan el control de Pantelhó, se extendieron hacia El Carmen, sembrando el pánico entre sus habitantes.
Los tzotziles, con lo poco que pudieron llevar, huyeron hacia las montañas. Buscaban un refugio seguro, lejos de la violencia que había invadido su comunidad.
“No había otra opción, nos fuimos con lo que teníamos puesto”, comentó uno de los desplazados, todavía con el miedo reflejado en sus ojos.
Refugio en La Esperanza
Después de varias horas de caminata, los desplazados llegaron a la comunidad de La Esperanza, también en Chenalhó.
Allí encontraron un lugar que, aunque no desconocido para recibir a quienes huyen de la violencia, se convirtió nuevamente en refugio temporal para los afectados.
Sin embargo, la sombra de la violencia persistía, y muchos se dirigieron a la cabecera municipal de Chenalhó, en busca de mayor seguridad.
Esta no es la primera vez que La Esperanza acoge a desplazados. En abril de este año, cerca de 700 tzotziles de comunidades de Pantelhó y Chenalhó se vieron obligados a abandonar sus hogares debido al asedio de grupos paramilitares.
La situación en la región ha sido un ciclo constante de violencia y desplazamiento, que parece no tener fin.
Pobladores en el desamparo; gobierno no les brinda seguridad
Desde julio de 2021, Pantelhó ha estado sumido en una ola de violencia y la situación se ha agravado, extendiéndose hacia municipios vecinos como Chenalhó que también ha causado el desplazamiento masivo de tzotziles y la desaparición forzada de 21 hombres en julio de 2021.
La situación en Pantelhó es crítica. A medida que se acercan las elecciones extraordinarias del 25 de agosto, la tensión aumenta.
Las elecciones del 2 de junio fueron suspendidas debido a la violencia, y la población vive con el temor de nuevos enfrentamientos.
Hasta el momento, las autoridades no han desplegado elementos de la Guardia Nacional, el Ejército o la Policía para proteger a los habitantes o detener a los hombres armados.
La tragedia en Pantelhó y Chenalhó es un recordatorio doloroso de la realidad que enfrentan muchas comunidades indígenas en Chiapas.
La violencia y la falta de seguridad obligan a familias enteras a abandonar sus hogares, buscando la paz que sus tierras les han negado.
Así, la esperanza es que algún día puedan regresar a sus comunidades en paz, pero por ahora, la incertidumbre es su única certeza.
Y es que los chiapanecos en peligro y urgencia sólo reciben silencio de los gobiernos estatal y federal.
