CIUDAD DE MÉXICO.— (El Universal).— El trágico accidente del buque escuela “Cuauhtémoc”, ocurrido la noche del sábado al chocar contra el puente de Brooklyn en Nueva York, dejó dos víctimas mortales y más de 20 heridos, algunos graves.

Las víctimas han sido identificadas como Adal Jair Marcos, originario de Oaxaca, y América Yamileth Sánchez, cadete de la Heroica Escuela Naval Militar, de Xalapa, Veracruz.

Hasta el momento, las autoridades no han emitido un comunicado oficial sobre el caso, pero la noticia ha generado profunda consternación en las comunidades de origen de los fallecidos y en la institución naval.

Identifican a víctimas mortales del accidente del buque “Cuauhtémoc”

Adal Jair, a quien sus amigos llamaban “Marcos” o “Tyson”, tenía 9 meses navegando con el Cuauhtémoc y había recorrido puertos en Asia, Oceanía y América.

Aunque residía en Puebla, era originario de San Mateo del Mar, Oaxaca, y estudió la secundaria en la ESFI de Salina Cruz.

Sus seres queridos lo despidieron con emotivos mensajes en redes sociales: “Buen mar y mejores vientos”, le escribieron.

Julio César López recordó que hace poco le regaló una camiseta del buque: “Cachorro, Dios te bendiga allá arriba”, expresó. Luis García, otro amigo, lamentó la noticia y se dijo preocupado por el padre del joven.

Antes del accidente América Yamileth, de 21 años, compartió imágenes de su estancia en Nueva York.

Su muerte conmocionó a Veracruz, estado que alberga la Heroica Escuela Naval y donde la formación naval es motivo de orgullo local.

Aunque no ha habido pronunciamientos oficiales, los mensajes de pésame han inundado las redes sociales. “Nos duele el alma por esta pérdida tan joven”, escribieron allegados de la cadete.

Pasión por la vida en el mar

Adal Jair había emprendido un recorrido de casi un año a bordo del “Cuauhtémoc”, visitando puertos emblemáticos como San Diego, Hawái, Tokio, Incheon, Filipinas, Singapur, Yakarta, Fremantle, Melbourne, Sídney, Nueva Zelanda y la Polinesia Francesa.

Sus amigos destacaron su pasión por la vida en altamar, recordando que hablaba con orgullo de la embarcación.