CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— En un entorno de “elevada incertidumbre”, el Banco de México (Banxico) advirtió ayer jueves que la debilidad de las economías regionales “podría persistir” debido a los efectos de la política arancelaria de Estados Unidos y la incertidumbre en torno al tratado de Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).
En su segundo “Reporte sobre las Economías Regionales” de 2025, difundido ayer, el banco central señaló que “las perspectivas apuntan a que la debilidad de las economías regionales podría persistir”.
En este sentido, Banxico destacó la evolución de la actividad económica regional estuvo condicionada por factores externos, en particular por las tensiones derivadas de la nueva política arancelaria de Estados Unidos.
Además, el documento que reúne el sentimiento del sector empresarial, remarcó que la imposición de aranceles estadounidenses ha tenido efectos inmediatos sobre las cadenas de valor, en especial en la manufactura automotriz y de autopartes, así como en sectores agroindustriales.
Al mismo tiempo, el informe subrayó que esta política comercial restrictiva por parte de Estados Unidos ha moderado la inversión privada, lo que limita el dinamismo económico en diversas regiones del país.
En su Paquete Económico con el presupuesto para 2026, presentado por el gobierno mexicano el lunes, se redujo las previsiones de crecimiento económico en México este año a un rango de entre 0.5% y 1.5%, frente al de entre 1.5% y 2.3 por ciento anticipado meses atrás.
Aparte, el documento señaló que la actividad económica habría crecido durante el segundo trimestre de 2025 en las regiones norte, centro-norte y centro, mientras que en el sur habría continuado mostrando debilidad.
En el norte, precisó Banxico, el avance se debe a actividades industriales y de algunas terciarias, como el comercio, en tanto que el beneficio para la región centro-norte se debió a la construcción y el comercio.
Para el centro, el banco central adjudicó el avance a las manufacturas, el comercio, el turismo y un “incremento significativo” de la producción agropecuaria y contrastó que la debilidad en el sur se debió a “a una disminución generalizada de la actividad sectorial, con excepción de ciertos segmentos terciarios, como el comercio”.
Hacia adelante, Banxico anticipó un entorno “complejo e incierto, que plantea desafíos significativos para su crecimiento”, por lo que dijo, “se anticipa que su desempeño permanezca débil”. Precisó que las economías del norte y centrales serían las más sensibles a los efectos de las políticas restrictivas de Estados Unidos y los principales estados receptores de remesas, ante la caída esperada en la recepción de estas divisas.
