Siete días después de que el Río Cazones inundó Poza Rica, sus habitantes continúan hoy sábado trabajando, sin descanso, para poner de pie a esa ciudad que se ubica a unos 214 kilómetros al norte de Xalapa, capital de Veracruz, estado de México.

Según El Universal, sin respaldo del gobierno o instituciones privadas, varios grupos solidarios improvisaron cocinas, acopios y redes de apoyo que hoy alimentan, escuchan y acompañan a los damnificados por la inundación de Poza Rica.
En la Plaza Cívica 18 de Marzo, vecinas de la zona alta de la ciudad, que se salvó de la crecida del río causada por las lluvias extraordinarias, levantaron una cocina comunitaria con lo que tenían a la mano en sus casas desde ollas, tanques de gas, arroz, sardinas y pollo donado.
Ninguna pertenece a una organización, pero todas se reconocen como parte de una misma causa.
“No fuimos afectadas, pero sentimos la necesidad de hacer algo. Nadie nos mandó, esto nació de nosotras”, afirma Patricia Cervantes, una de las integrantes de Voluntarios Poza Rica.
Desde hoy sábado 18 de octubre de 2025, ellas preparan alimentos y los reparten con camionetas prestadas en las colonias más golpeadas por el desbordamiento.
“Si a mí me hubiera pasado, me gustaría que alguien me ayudara. Lo hacemos de corazón”, expresa Íngrid, de 20 años de edad, mientras acomoda botellas de agua entre costales de víveres.
Las mujeres abrieron un centro de acopio donde reciben ayuda de vecinos, comercios locales y también de municipios como Misantla, Zozocolco, Papantla y Perote, que envían agua, cloro, jabón y productos de limpieza.
Todo se coordina desde redes sociales como Facebook o Tik Tok, donde documentan las entregas y piden nuevos apoyos.
“No somos parte de ninguna institución, pero Poza Rica nos necesita y aquí seguimos”, afirma Patricia.
Otro centro de acopio de ayuda para Poza Rica
A unas cuadras, en la colonia Lázaro Cárdenas, la parroquia Divina Providencia también abrió sus puertas como centro de acopio y refugio espiritual.
Aunque esta iglesia se inundó, el sacerdote José Miguel Baltazar Rodríguez mantiene su labor altruista de mano del organismo no gubernamental Cáritas, a través de la distribución de víveres y redes de acompañamiento emocional.
“Aunque también nos inundamos y perdimos cosas materiales, seguimos aquí, porque la gente necesita tanto alimento como esperanza. En medio de la tristeza, tratamos de mantener viva la fe y la empatía, de escuchar a quienes lo perdieron todo y recordarles que no están solos, que, aunque parezca imposible, la esperanza no se ahoga”, expresa el padre.
La red parroquial coordina ayuda con otras iglesias como María Auxiliadora, San Judas Tadeo, Inmaculada y Guadalupe, y ofrece espacios de escucha a quienes aún no asimilan la pérdida.
“No tenemos las soluciones, pero compartimos el mismo sufrimiento. Escuchar y acompañar también cura”, agrega el presbítero.
Los damnificados de Poza Rica
En respuesta, vecinos damnificados coinciden en que, ambos esfuerzos, el ciudadano y el religioso, responden a la solidaridad civil que reemplazó a la respuesta oficial.
A una semana de la tragedia, las familias siguen limpiando sus casas con cubetas y escobas, mientras los voluntarios reparten comida y agua en las calles con remanentes de fango que ya está endureciendo.
“Pedimos paciencia a los vecinos. Las ayudas van a llegar, pero mientras tanto debemos ayudarnos entre nosotros”, expresa el padre Baltazar.




