CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— En México, los hombres perciben 25% más ingresos que las mujeres, una brecha salarial que se amplía hasta un 45% entre quienes tienen menores niveles de escolaridad, según un informe del Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), difundido este viernes, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
La desigualdad también es significativa entre quienes cuentan con educación primaria o secundaria, donde la diferencia de ingresos laborales supera el 35%, según datos censales de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al cuarto trimestre de 2025, base del informe.
Este dato resulta relevante, al considerar que la mayoría de la población en México solo alcanza la secundaria, según la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023, apuntó el Observatorio.
Aunque la brecha salarial tiende a disminuir conforme aumenta el nivel educativo, la desigualdad persiste incluso entre personas con estudios superiores.
Los hombres con licenciatura perciben ingresos alrededor de 26% mayores que las mujeres, mientras que entre quienes tienen posgrado la diferencia supera el 22%, según el estudio.
El informe destaca que estas brechas se presentan en un contexto de baja movilidad social, donde las oportunidades de progreso son limitadas, un escenario donde las mujeres enfrentan mayores obstáculos, en parte debido a su menor participación en el mercado laboral, relacionada con la distribución desigual de las tareas de cuidado.
“Las responsabilidades de cuidados, así como las desigualdades de género en el mercado laboral, son factores que limitan las oportunidades laborales de las mujeres y su acceso a empleos mejor remunerados”, señaló el Observatorio.
También, señaló que estas desigualdades están vinculadas con fenómenos estructurales del mercado laboral, como el “piso pegajoso”, que mantiene a mujeres concentradas en empleos de menor remuneración, y el “techo de cristal”, que dificulta su acceso a puestos de mayor jerarquía y mejor salario.
Finalmente, advirtió que reducir la brecha salarial exige políticas públicas que impulsen la corresponsabilidad en los cuidados, amplíen el acceso a servicios de cuidado infantil y promuevan condiciones más equitativas.
