CUERNAVACA (El Universal).— En la décimosegunda Marcha por la Paz, Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y obispo de Cuernavaca, afirmó que la amplia participación ciudadana demuestra que la población “no se quiere resignar” a vivir entre inseguridad, feminicidios, extorsión y desapariciones.
Desde la iglesia de Tlaltenango, punto de partida de la caminata, el jerarca católico dirigió un mensaje ante más de 7,000 personas, en el que retomó el llamado del Papa León XIV sobre nuevas formas de violencia que amenazan a los pueblos.
“La peor tragedia de una nación no es solamente la violencia, sino acostumbrarse a ella hasta volverse paisaje cotidiano”, expresó. “No queremos aprender a vivir anestesiados frente al sufrimiento humano”, añadió.
Castro Castro señaló que la marcha no era contra las autoridades, sino un llamado a que cumplan con su responsabilidad de garantizar seguridad y bienestar. “Gobernar es no abandonar”, dijo, al advertir que el servicio público no debe verse como vía de enriquecimiento personal.
El obispo también se refirió a las personas desaparecidas y sostuvo que “mentir sobre la realidad también es una forma de violencia”. Afirmó que no se puede negar la existencia de casi 133,000 desaparecidos en México ni minimizar el dolor de las víctimas.
En su mensaje, lamentó que, a 12 años de la primera marcha, Morelos mantenga altos niveles de inseguridad. Citó que la entidad ocupa primeros lugares en percepción de inseguridad, feminicidios y violencia política; segundo lugar en homicidio doloso, y décimo en reclutamiento de menores por el crimen organizado.
Subrayó el caso de la extorsión en Cuautla, municipio de Morelos, al que señaló como primer lugar nacional en ese delito. Reconoció una baja en homicidios dolosos, pero advirtió que crecen la extorsión y el cobro de “derecho de piso”.
“El crimen organizado no solo controla territorio, quiere controlar instituciones”, afirmó. Agregó que los jóvenes son vulnerables por la deserción escolar, especialmente en bachillerato.
Castro Castro mencionó el crimen de la activista Sandra Rosa Camacho, delegada municipal en Temoac, quien en agosto de 2025 denunció amenazas por señalar redes de extorsión. También expuso amenazas contra el párroco de San Francisco, en Huautla, quien debió salir de su comunidad para proteger su vida.
Marcha por la paz
La ciudadanía rechaza normalizar la inseguridad que golpean a Morelos y México.
Reclamo social
La marcha evidenció que miles de personas no aceptan vivir anestesiadas ante el sufrimiento. El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano llamó a reconocer la violencia, evitar cifras maquilladas y exigir autoridades responsables, cercanas y comprometidas con la seguridad.
Morelos, vulnerable
El obispo señaló altos niveles de inseguridad, feminicidios, homicidios, extorsión y reclutamiento juvenil. Advirtió que el crimen organizado busca controlar territorios e instituciones, mientras comunidades pobres padecen amenazas, abandono y cobros ilegales.
