CIUDAD DE MÉXICO.— La Iglesia católica consideró “necesario y oportuno” el debate impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) en la educación infantil.
Sin embargo, advirtió que la discusión debe ir más allá de criterios tecnológicos o económicos e involucrar a todos los sectores de la sociedad.
En su editorial semanal publicada en Desde la Fe, la Arquidiócesis Primada de México señaló que la inteligencia artificial ya forma parte de las aulas, los hogares, los teléfonos móviles y los procesos de aprendizaje de millones de estudiantes.
Por ello, agregó, el tema central no debe limitarse al desarrollo tecnológico, sino enfocarse en definir qué tipo de personas se busca formar y qué sociedad se pretende construir con estas herramientas.
La Iglesia opina sobre uso de IA en la educación
El texto, titulado “Inteligencia artificial y educación, una conversación que no puede esperar”, advirtió que el avance acelerado del mundo digital supera la capacidad de generar una reflexión ética, cultural y educativa acorde con los desafíos que plantea esta transformación.
La editorial retoma la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, para subrayar que el criterio fundamental frente a la innovación tecnológica debe ser la protección de la dignidad humana, por encima de factores como la eficiencia o la productividad.
La Arquidiócesis señala que la tecnología representa una herramienta de enorme valor, pero no puede reemplazar la búsqueda de la verdad, la formación del juicio crítico, la capacidad de reflexión, la construcción de relaciones humanas auténticas ni la búsqueda de sentido en la vida.
Efectos de la inteligencia artificial en niños y adolescentes
Asimismo, alertó que nuevas aplicaciones surgen prácticamente a diario, pero aún no se comprenden por completo sus efectos en la atención, la creatividad, la vida emocional y la capacidad de discernimiento de niñas, niños y adolescentes.
En este contexto, señaló que el riesgo no radica únicamente en que las máquinas desempeñen determinadas tareas con mayor eficacia que las personas, sino en que los seres humanos renuncien gradualmente al ejercicio de pensar, analizar y buscar la verdad por sí mismos.
Por ello, la Iglesia llamó a que el debate incluya a gobiernos, instituciones educativas, familias, empresas tecnológicas y otros actores sociales.
Destacó además que los padres de familia continúan siendo los principales responsables de la educación de sus hijos.
Por su parte, continuó, las escuelas tienen la tarea de fomentar un uso crítico, responsable y creativo de estas herramientas digitales.
Llamado de la Iglesia a empresas tecnológicas
La Arquidiócesis exhortó a las empresas tecnológicas a actuar con transparencia, responsabilidad, inclusión y equidad, a fin de reducir los desequilibrios derivados de la concentración de riqueza y poder.
Enfatizó que abordar esta discusión de manera oportuna permitirá aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, prevenir riesgos que ya comienzan a manifestarse.
La postura de la Iglesia surge después de los recientes planteamientos de la presidenta Sheinbaum para abrir una discusión nacional sobre el uso de la inteligencia artificial, las redes sociales, las plataformas digitales y los teléfonos celulares entre niñas, niños y jóvenes.
El debate, por los posibles efectos que estas herramientas pueden tener en el aprendizaje, la salud mental, el sueño y la convivencia.
