CIUDAD DE MÉXICO.— Los municipios con mayor población y mejores vías de comunicación en México son también los que atraen a más grupos del crimen organizado, y la presencia simultánea de varias organizaciones en un mismo territorio está relacionada con mayores niveles de homicidios, según una investigación sobre la expansión criminal en el país.
De acuerdo con información publicada por Político.mx, el estudio “Spatial competition and violence among organized crime groups in Mexico” identificó 714 municipios donde coincidieron al menos dos organizaciones criminales, entre ellas los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación (CJNG) y del Golfo, además de la Familia Michoacana y Los Zetas.
La investigación encontró una diferencia significativa entre los territorios sin presencia de los nueve grupos estudiados o con una sola organización y aquellos donde operaban varias estructuras criminales. En estos últimos, los niveles de homicidio fueron mayores.
El trabajo publicado en la revista “Trends in Organized Crime”, de Springer Nature, analizó el periodo de 2000 a 2018. Los investigadores compararon la presencia criminal con variables como homicidios, población, infraestructura de transporte y cercanía con las fronteras.
El análisis incluyó a la Familia Michoacana, Los Zetas, los cárteles de Sinaloa, Golfo, Jalisco Nueva Generación, Tijuana y Juárez, además de los Beltrán Leyva y “La Barbie”.
En conjunto, estas organizaciones aparecieron en 990 de los 2,472 municipios considerados, equivalentes al 40% del total. Los autores aclararon que el registro no incluye a todos los grupos criminales existentes, por lo que células menores y organizaciones surgidas de divisiones pudieron quedar fuera.
Municipios “atractivos” para el crimen organizado
Uno de los principales hallazgos indica que los municipios más poblados y mejor comunicados atraen a un mayor número de organizaciones. Carreteras, aeropuertos, puertos y estaciones ferroviarias facilitan los desplazamientos y permiten acceder a algunos mercados más grandes.
La cercanía con las fronteras, en cambio, resultó menos determinante al momento de analizar los datos. Al considerar la cantidad de habitantes en dichas ciudades, ubicarse junto a una frontera internacional perdió importancia para explicar la presencia de más grupos criminales.
Los Zetas alcanzaron presencia en 40.4% del territorio analizado y la Familia Michoacana, en 36.7%. El Cártel de Sinaloa apareció en 17.3% de los municipios, pero esas localidades concentraban 54.6% de la población.
El Cártel del Golfo estuvo en 16%; los Beltrán Leyva, en 13%, y el CJNG, en 14.4% de los municipios, estos últimos con 47.4% de la población.
La mayoría de las plazas estudiadas no estaba ocupada exclusivamente por una organización. De los 990 municipios donde se ubicó alguno de los nueve grupos, 714 registraron la presencia simultánea de al menos dos.
La Familia Michoacana tuvo la mayor presencia exclusiva, con 16.3%, seguida de Los Zetas, con 11.3%. Para el Cártel del Golfo fue de 2.5% y para los Beltrán Leyva, de 3.1%.
Violencia creciente
La violencia aumentó conforme creció el número de organizaciones presentes. Los municipios donde no apareció ninguno de los nueve grupos tuvieron una tasa de 6.5 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras aquellos con tres o más registraron entre 14 y 26.
Las localidades vinculadas con los cárteles de Juárez y Tijuana presentaron las tasas promedio más altas. El estudio reportó además 17.5 homicidios para territorios con presencia del CJNG, 17.3 para el Golfo y alrededor de 17.2 para la Familia Michoacana.
Los autores plantean que las estrategias de seguridad deberían concentrarse en municipios muy poblados donde comienzan a coincidir varias organizaciones, antes de que las disputas territoriales se consoliden y aumente la violencia.
