Mujeres de Sinaloa enfrentan un aumento de la violencia durante 2026, con decenas de asesinatos registrados en distintos municipios del estado.
Culiacán concentra la mayor cantidad de mujeres asesinadas en Sinaloa durante 2026, de acuerdo con registros de colectivos y autoridades. Imagen hecha con IA

CULIACÁN.- Sinaloa atraviesa un repunte de violencia contra las mujeres en medio de la confrontación entre grupos delictivos que afecta al estado desde hace casi dos años.

Entre enero y agosto de 2026, colectivos contabilizaron 85 muertes violentas de mujeres, con lo que la entidad se coloca como una de las más afectadas por este delito a nivel nacional.

Para el mismo periodo, las autoridades contabilizan 76 asesinatos de mujeres, mientras que el Reporte de Género del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) reportó 64 muertes violentas entre enero y julio.

¿Cuántas mujeres han sido asesinadas en Sinaloa en 2026?

Los datos de colectivos señalan que Sinaloa acumuló 85 asesinatos de mujeres del 1 de enero al 31 de agosto de 2026. De ese total, 44 ocurrieron en Culiacán, 18 en Mazatlán y 10 en Escuinapa.

Además, solamente durante julio y agosto se registraron 37 casos. Por lo tanto, casi la mitad de las muertes contabilizadas por las organizaciones ocurrió en esos dos meses.

La cifra también genera preocupación al compararla con el cierre de 2025. Durante ese año, Sinaloa registró 102 asesinatos de mujeres, según los datos citados en el reporte.

Sinaloa registra la cifra más alta de feminicidios

Por otro lado, el Reporte de Género del Sesnsp indica que, de enero a julio de 2026, Sinaloa acumuló 54 feminicidios y 10 homicidios dolosos de mujeres. En conjunto, ambas categorías sumaron 64 muertes violentas.

Asimismo, Culiacán concentró 34 feminicidios durante ese periodo, cifra que colocó al municipio como el de mayor número de casos a nivel nacional.

No obstante, los datos de los colectivos elevan el número de víctimas cuando se amplía el periodo hasta agosto.

Esta diferencia refuerza la necesidad de distinguir entre feminicidios, homicidios dolosos y el total de muertes violentas al analizar el fenómeno.

Culiacán, Mazatlán y Escuinapa concentran los casos

La violencia también muestra cambios en su distribución territorial. Mientras Culiacán concentra la mayor cantidad de casos, Mazatlán y Escuinapa han registrado un incremento que genera especial preocupación entre organizaciones feministas y defensoras de los derechos de las mujeres.

En Escuinapa ocurrieron los asesinatos recientes de Mireya, de 50 años y dedicada a la venta de jaibas.

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Así como Karolina, de 33 años y estilista, quien fue atacada frente a su hijo; y Yuridia, de 36 años, comerciante que recibió un ataque cuando llevaba a su hijo al kínder.

Por ello, organizaciones locales han cuestionado la necesidad de analizar los contextos particulares de cada asesinato, así como los factores de riesgo que enfrentan las mujeres en municipios donde anteriormente este tipo de violencia tenía menor incidencia.

Fiscalía relaciona investigaciones con narcomenudeo

Mientras tanto, la Fiscalía estatal sostiene que algunas investigaciones presentan características relacionadas con actividades de narcomenudeo.

La fiscal Claudia Zulema Sánchez Kondo explicó que los indicios encontrados apuntan a conductas vinculadas con la venta de drogas al menudeo.

Sin embargo, aclaró que esto no significa que las mujeres asesinadas participaran en esa actividad.

Según su explicación, algunas víctimas pudieron tener relaciones sentimentales o de amistad con personas involucradas en actividades ilícitas.

Además, la fiscal señaló que durante los últimos dos meses las investigaciones sobre asesinatos de mujeres no encontraron evidencias ni denuncias relacionadas con violencia intrafamiliar o de género.

Colectivos piden no prejuzgar a las víctimas

Ante estas declaraciones, organizaciones feministas pidieron evitar conclusiones anticipadas sobre las mujeres asesinadas.

Rocío Avendaño Gálvez, integrante del colectivo Mujeres Activas Sinaloenses, cuestionó que las autoridades relacionen los casos con el narcomenudeo sin contar con una comprobación completa.

Asimismo, consideró que este tipo de señalamientos puede contribuir a la revictimización de las mujeres.

La activista también señaló que algunos casos comienzan como investigaciones por feminicidio, pero posteriormente pueden clasificarse como homicidio doloso cuando las carpetas llegan a una etapa posterior.

Por su parte, el colectivo Orquídeas Moradas de Escuinapa cuestionó la respuesta institucional ante el incremento de asesinatos.

Además, pidió investigar los patrones, contextos de vulnerabilidad y factores de riesgo que podrían explicar el aumento de la violencia contra las mujeres en el municipio.

Organizaciones advierten falta de estrategias

La preocupación también alcanza a las instituciones encargadas de atender a las mujeres.

Cecilia López Burgueño, titular del Instituto Municipal de las Mujeres en Escuinapa, señaló que la violencia en general supera la capacidad de atención de la institución.

A nivel estatal, el reporte indica que Brenda García Félix, titular de la Secretaría de la Mujer, no respondió a las solicitudes para conocer sus puntos de vista y las acciones implementadas frente al aumento de asesinatos de mujeres.

En este contexto, Óscar Loza Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, consideró necesario modificar las estrategias de seguridad y de prevención del delito en Sinaloa.

El funcionario señaló que el aumento de mujeres asesinadas respecto al mismo periodo del año anterior evidencia que las medidas actuales no están funcionando de manera suficiente.

Mazatlán y Escuinapa también preocupan por el aumento

Uno de los aspectos que más preocupa a las organizaciones es el cambio en la distribución de los asesinatos.

De acuerdo con Loza Ochoa, Mazatlán y Escuinapa pasaron a ocupar el segundo y tercer lugar en número de mujeres asesinadas, pese a que anteriormente este tipo de violencia tenía una incidencia menor en ambos municipios.

Por ello, el comportamiento de los casos durante 2026 plantea interrogantes sobre los factores que están detrás del incremento y sobre la capacidad de las autoridades para identificar patrones de violencia.