CIUDAD DE MÉXICO.- La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) dio a conocer nuevos detalles sobre el multihomicidio de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo.
El hecho ocurrió en un departamento del fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, cuando fueron asesinados Meléndez, y su familia.
Los fallecidos incluyen a su esposa Ana Paola, embarazada de cinco meses; su hija Sofía, de 3 años de edad; Aleyda Romero, empleada de 21 años de edad; y el perro familiar.
Dos detenidos por el caso Jonathan Meléndez; esta es su situación legal
Por los hechos fueron detenidos Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados como probables responsables de los asesinatos de cuatro personas, además de la muerte de una canina.
Los imputados también enfrentan cargos por interrupción del embarazo así como maltrato y crueldad contra un ser sintiente.
De acuerdo con la investigación, ambos habrían ingresado al inmueble en busca de una “caja fría con cantidades millonarias de dólares en Bitcoins” y posteriormente sometieron a las víctimas, presuntamente para evitar que quedaran testigos.
Según informó la Fiscalía, los dos fueron ingresados al Centro Penitenciario de Reinserción Social de Tlalnepantla, conocido como penal de Barrientos, y quedaron a disposición de la autoridad judicial.
Al ingresar al penal, Diego Sebastián dijo ser empresario.
La audiencia inicial fue fijada para las 12:30 horas del sábado 5 de septiembre.
Asesinato de tecladista de Camilo Séptimo y su familia | Cronología de los hechos
Las víctimas y el reporte a la policía
El Ministerio Público fue notificado a las 00:40 horas del miércoles 2 de septiembre sobre cuatro personas sin signos vitales en un domicilio de Bosque de Amates, en Atizapán de Zaragoza.
Personal ministerial llegó 25 minutos después y concluyó el levantamiento de los cuerpos a las 04:25 horas.
En el segundo nivel fue localizado J.S.M.O., hombre de 38 años, con un impacto de arma de fuego en la cabeza. Estaba amordazado con cinta adhesiva industrial gris y atado con cinchos en un sofá de la recámara principal.
En esa misma habitación estaba Ana, de 35 años y en estado de gestación, también amordazada y maniatada. Sobre sus piernas se encontraba su hija Sofía, de tres años; ambas presentaban un disparo en la cabeza.
En el primer nivel fue localizada Aleyda Romero, de 21 años, quien trabajaba como niñera. Estaba atada y presentaba disparos en la parte superior de la espalda y en la base de la cabeza.
En otro baño fue encontrada una canina Golden Retriever de aproximadamente un año, con el hocico cubierto con cinta gris y un disparo en la cabeza.
La llegada de los detenidos al domicilio
Las cámaras de seguridad ubicaron a Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” desde las 17:23 horas del día de los hechos.
A esa hora ingresó un automóvil Kia gris conducido por Gerardo, acompañado por Diego.
Un minuto después, Diego fue captado dentro de un elevador. A.P.G.B. había autorizado telefónicamente su acceso al departamento debido a la relación de confianza que tenía con su esposo.
En ese momento, dentro del inmueble solo estaban A.R.V. y dos mascotas.
A las 17:42 horas llegó A.P.G.B. con sus hijos en una Nissan X-Trail negra. Posteriormente, a las 17:54 horas, contactó a un testigo para decirle que “Sebastián” llevaba rato esperando a Jonathan.
Jonathan Meléndez llegó a las 19:28 horas en una Chevrolet Suburban blanca. Un amigo que lo acompañaba declaró que el tecladista le pidió esperarlo abajo y que, si no contestaba, solicitara ayuda.
El testigo aseguró que percibió miedo en esa petición. A las 19:41 horas, una cámara captó a Diego en el estacionamiento y dos minutos después el Kia abandonó el fraccionamiento con ambos imputados.
Fuga de los asesinos y qué pasó con el arma homicida
La Fiscalía estableció que el intervalo de muerte de las víctimas habría sido entre las 17:30 y las 20:00 horas, periodo que coincidió con el tiempo en que los dos hombres permanecieron dentro del fraccionamiento.
Según la indagatoria, un día antes de los hechos y durante la mañana del día del crimen, Diego Sebastián “N” habría instruido a Gerardo “N” para conseguir desarmadores, electrónicos, cinchos grandes, guantes negros de tatuajes y cubrebocas.
La autoridad señaló que esos objetos, junto con un rollo de cinta adhesiva industrial, correspondían con los utilizados para maniatar a las víctimas.
Al revisar el automóvil, la Fiscalía detectó que llevaba placas sobrepuestas y posteriormente localizó la unidad en el fraccionamiento Héroes Tecámac, sección Bosques, donde fue asegurada.
La investigación también apuntó a que el arma utilizada habría tenido un silenciador. Incluso uno de los imputados habría dicho: “La desensamblé y la aventé a una barranca”.
Esta versión coincidió con los actos de investigación, pues vecinos no escucharon detonaciones.
Después del multihomicidio, testigos señalaron que Diego Sebastián “N” habría intentado cenar tacos en un restaurante de la avenida Mixcoac, en Ciudad de México. Al encontrar cerrado el establecimiento, se retiró hacia la colonia Del Valle.
Se trataba de la sucursal en Mixcoac de “El Charco de las Ranas”, misma franquicia local en la que ocurrió el asesinato de Paco Stanley en 1999, en el local localizado en Periférico Sur.
Esta versión fue difundida por el periodista Carlos Jiménez, quien señaló que la información provenía de fuentes cercanas al caso y que la FGJEM no la había confirmado oficialmente.
¿Cuáles son las penas que enfrentan Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”?
La Fiscalía del Estado de México informó que Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” podrían alcanzar una pena máxima de 296 años de prisión cada uno, aunque las sentencias solo podrán conocerse cuando un juez determine su responsabilidad.
Por cada una de las cuatro víctimas de homicidio calificado podrían recibir entre 25 y 70 años de prisión. Por el delito de maltrato y crueldad contra un ser sintiente, la pena contemplada es de tres a seis años.
Además, debido a que una de las víctimas se encontraba embarazada, enfrentan un cargo por interrupción del embarazo, cuya pena máxima señalada por la Fiscalía es de 10 años. En conjunto, las sanciones máximas alcanzarían los 296 años.
Según explicó la fiscalía:
“Respecto del delito de homicidio calificado cometido en agravio de J.S.M.O., A.P.G.B., su hija y A.R.V., los investigados podrían ser sentenciados a una pena de 25 a 70 años de prisión por cada víctima; en tanto que, por el delito de maltrato y crueldad a los seres sintientes en agravio de la dignidad animal […] podrían alcanzar una pena de 3 a 6 años de prisión; así mismo, por el delito de interrupción del embarazo […] podrían ser acreedores de una pena de 5 a 10 años de prisión”.
Los dos imputados permanecen en el penal de Barrientos y fueron puestos a disposición de la autoridad judicial. La Fiscalía fijó para las 12:30 horas del sábado 5 de septiembre la audiencia inicial para la formulación de imputación.
