
Todos los individuos somos valiosos como integrantes de una sociedad y el papel que desempeña cada cual conforme a sus talentos y capacidades es importante para contribuir al bien común.
Ahora bien, debemos reconocer que cada sector de la población tiende a tener diferentes necesidades que requieren de atención por parte de la comunidad.
En este sentido, considero que es crucial visibilizar los derechos y asignaturas pendientes del grupo poblacional integrado por las personas adultas mayores.
No podemos negar que aún en la actualidad, existen ciertos prejuicios que se alejan de la realidad y que se traducen en discriminación hacia este sector demográfico.
Sin embargo, es falso que la vejez necesariamente se asocie con condiciones de enfermedad física o mental, pues es fácilmente comprobable que son muchísimas las personas adultas mayores activas, creativas y productivas.
De modo que, revalorizar el rol de estas mujeres y hombres maduros en la sociedad, es fundamental si es que pretendemos avanzar hacia una auténtica inclusión.
Cada vez son más las personas adultas mayores que deciden romper paradigmas y se animan a emprender proyectos, involucrarse en política o sumarse a algún tipo de voluntariado.
La experiencia, sensibilidad y acumulación de conocimientos de las y los adultos mayores merecen ser tomados en cuenta, pero, sobre todo, aprovechados para aportar a la comunidad, ya que ellas y ellos tienen mucho que compartirnos y enseñarnos.
Es momento de superar mitos y apostar por la inclusión en sentido amplio. Juntos somos más fuertes.
