
Los cambios acelerados en las dinámicas sociales propias del siglo XXI hacen indispensable que organizaciones e instituciones desarrollen una capacidad adaptativa para responder a las necesidades de su entorno.
Ahora bien, abrazar el cambio no es sencillo, pues se precisa de visión, sensibilidad y liderazgo para abordar la destrucción creativa, no como una amenaza, sino como un universo de nuevas oportunidades por ser aprovechadas.
Es verdad que todo cambio genera resistencia, pero estamos próximos a entrar en una era donde la innovación tendrá un papel protagónico y la tecnología digital transformará nuestra manera de interactuar.
Si bien este proceso ya se encuentra en marcha, tenderá a acelerarse en el marco de la inminente revolución inteligente 4.0.
Por tanto, los líderes de negocios, asociaciones y organizaciones deberán fomentar el pensamiento creativo entre su equipo de trabajo.
La frase “renovarse o morir” cobrará especial relevancia en el futuro cercano.
En este plano, esperemos transitar hacia una cultura de la responsabilidad social, de la mano de la inclusión y el desarrollo sostenible.
Necesitamos líderes que piensen en grande y se atrevan a construir un mejor mañana.
