LONDRES (EFE).— Aunque muy minoritario, el movimiento republicano del Reino Unido se puso en alerta para pasar a la acción en el ocaso del reinado de Isabel II, que hoy se convierte en la monarca británica más longeva con 70 años en el trono.

Con el lema “No otros 70. Es la hora de la república”, la organización Republic, representante de este colectivo, preparó una campaña de cara a las celebraciones del Jubileo de Platino, con la meta de “desmitificar la monarquía e impulsar el debate sobre un modelo constitucional alternativo”, explica a EFE el director, Graham Smith.

Si bien hoy es el aniversario del inicio del reinado de Isabel II el 6 de febrero de 1952, los actos conmemorativos tendrán lugar del 2 al 5 de junio, cuando Republic organizará una conferencia sobre la posibilidad de “elegir como jefe de Estado un presidente políticamente neutro, al estilo de Irlanda o Alemania”.

En opinión de Smith, “la cercanía de la sucesión” de la monarca, que ya tiene 95 años, por su primogénito, el príncipe Carlos, “que no gusta a todo el mundo”, ofrece “la oportunidad de debatir qué se desea para el futuro”.

“A diferencia de la soberana, que no suele pronunciarse públicamente —de modo que la gente proyecta lo que cree que piensa—, tanto Carlos como su hijo Guillermo expresan sus opiniones, que no siempre caen bien” y rompen la presunta imparcialidad de la monarquía constitucional, dice.

Según Smith, lejos del “respeto y la admiración” que despierta Isabel II, que para muchos “encarna una época dorada pasada”, sus sucesores estarán más expuestos a la crítica y al efecto de las redes sociales.

La organización

Fundada en 1983, aunque más activa desde hace unos 15 años, Republic tiene unos 120,000 integrantes y, de acuerdo con su dirigente, representa a unos 10 millones o 12 millones de personas que, con base en las encuestas, estarían dispuestas a prescindir de la realeza.

Smith alega que el apoyo ciudadano a la institución monárquica es superficial y está basado en creencias falsas, y hoy día “se sostiene principalmente por el apego a la reina, una figura que ha estado presente en la vida de la mayoría de los británicos”.

Republic denuncia algunos “mitos infundados” sobre la monarquía, como que “atrae al turismo” —lo que no corroboran los datos económicos— o que es “neutra” y “representa” al pueblo, cuando por ley en realidad hace lo que le dicta el gobierno, tiene prerrogativas legislativas que le permiten defender sus intereses y encabeza las Fuerzas Armadas y la Iglesia de Inglaterra.

Según cálculos del grupo de presión, mantener la institución cuesta al contribuyente unos 345 millones de libras (unos 466 millones de dólares) al año, si se computan, además de las subvenciones públicas, el costo de su seguridad o la pérdida de ingresos para el fisco al no gravarse ciertos ducados y fincas reales.

Ausencia

Si bien entre 2016 y 2021 los sondeos registran un descenso del apoyo a la monarquía —fue del 50 al 63% el año pasado (con muchos indecisos), la realidad es que el republicanismo está prácticamente ausente del debate político e incluso intelectual en el Reino Unido.

Ningún gran partido, a excepción del Sinn Féin norirlandés —que ansía la reunificación de la isla de Irlanda—, contempla una república en su programa electoral, aunque individualmente algunos diputados se confiesen partidarios, y cuesta encontrar académicos que aborden el tema.

Ted Vallance, de la universidad londinense de Roehampton, uno de los pocos historiadores interesados, dice a EFE que la falta de atención hacia el republicanismo podría deberse a que en la actualidad “la monarquía y la identidad británica están entrelazadas”.

A nivel histórico, “estuvo asociado a los revolucionarios franceses y a la ejecución de monarcas”, lo que supone que incluso hoy defender una república en el Reino Unido se asocia “con abogar por valores extranjeros, como los de la Revolución Francesa (1789), y con el derrocamiento violento de reyes”, explica el historiador.

Curiosamente, Inglaterra y Gales, y después también Escocia e Irlanda, se adelantaron a Francia y otros países al experimentar brevemente un periodo de república conocido como Commonwealth entre 1649 y 1660, tras la ejecución del rey Carlos I durante una guerra civil, si bien las motivaciones del movimiento liderado por Oliver Cromwell eran complejas y tenían connotaciones religiosas, apunta Vallance.

En su opinión, es difícil que el debate sobre el republicanismo despegue en Inglaterra, la región más poblada e influyente, pero sí podría cobrar fuerza en Escocia si finalmente consiguiera la independencia o incluso si en un hipotético futuro Irlanda del Norte pasara a formar parte de la República de Irlanda.

 

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