OTTAWA (EFE).— Canadá se prepara para acabar con el bloqueo por parte de camioneros antivacunas del principal paso terrestre con Estados Unidos, el puente internacional Ambassador, y comenzó ayer a movilizar efectivos policiales ante un posible, inminente desalojo.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ofreció ayer al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en una conversación telefónica, que su gobierno pondrá fin al bloqueo del puente Ambassador, que une la localidad canadiense de Windsor con la estadounidense Detroit.

“Para que nadie se equivoque, la frontera no puede seguir cerrada y no lo estará”, declaró Trudeau en un rueda de prensa posterior a la llamada.

El primer ministro advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa, porque estas acciones ilegales tienen que terminar y van a terminar”.

La presencia policíaca aumentó en Windsor, donde ayer llegó gran número de agentes, según reportaron medios locales.

Orden judicial

Un magistrado del Tribunal Superior de la provincia de Ontario revisó ayer la solicitud presentada por la Asociación de Fabricantes de Componentes del Automóvil de Canadá para que ordene el fin del bloqueo y dio un ultimátum a los camioneros para que se retiren del puente Ambassador.

El juez les ordenó que se retiren antes de las 19 horas de anoche (23:00 GMT), en una resolución que abre la puerta a que las autoridades canadienses usen la fuerza policial para desalojarlos.

En paralelo, los hospitales de Windsor se declararon en alerta ante la posibilidad de que se produzca un “código naranja”, que es cuando hay un elevado número de víctimas.

La provincia canadiense de Ontario declaró ayer el estado de emergencia por el bloqueo del puente Ambassador y la ocupación del centro de Ottawa por parte de los camioneros antivacunas.

El bloqueo del puente Ambassador, así como de otros dos cruces fronterizos en el centro y oeste de Canadá, está causando graves prejuicios a sectores claves de la economía de los dos países como el automóvil, la manufactura industrial y la agricultura.

Trudeau reconoció ayer a la prensa que el cierre de esos pasos supone una grave preocupación para los gobiernos de Canadá y de Estados Unidos, sobre todo por su impacto en el sector automotriz.

Un total de seis plantas de montaje de automóviles a ambos lados de la frontera de General Motors (GM), Ford, Stellantis y Toyota redujeron su producción o cesaron totalmente sus turnos de trabajo por la falta de piezas. Para evitar más pérdidas, Ford recurrió a transportar por vía aérea autopartes y así mantener sus factorías en operación.

En Ottawa, se cumplieron dos semanas de la ocupación del centro de la capital, en las inmediaciones del Parlamento del país, por parte de unos 400 camiones y centenares de personas.

Michael, un manifestante que no quiso dar su apellido, declaró a EFE que esta ocupación no terminará hasta que “el tirano feminista”, en referencia a Trudeau, sea desalojado del gobierno.

 

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