WASHINGTON (EFE).— La crisis entre Estados Unidos y Rusia escaló ayer un paso más con la expulsión por parte de las autoridades rusas del “número dos” de la embajada estadounidense en Moscú y las renovadas advertencias de Washington de que la invasión rusa a Ucrania ocurriría “en días”.

Una apreciación que hizo el presidente Joe Biden en una frenética mañana de creciente agresividad retórica y gestos diplomáticos, que empezó con el anuncio estadounidense de un cambio de planes en la agenda del secretario de Estado, Antony Blinken, para asistir al Consejo de Seguridad de la ONU.

A la vez, el Departamento de Estado anunciaba la expulsión por parte de Rusia del “número dos” de la embajada de Estados Unidos en Moscú, Bart Gorman, en una medida considerada como “no provocada”.

Estados Unidos estudia ya una respuesta a esta acción que considera un paso más en la “escalada” de tensiones bilaterales en medio de la crisis por la concentración militar rusa en la frontera con Ucrania.

Bombardeo

En Bruselas, el alto representante de la Unión Europea de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aseguró ayer que “ya empezó el bombardeo en algunas partes de la frontera” del este de Ucrania, pero manifestó que los países de la Unión Europea no aprobarán las sanciones contra Rusia hasta que “el nivel de intensidad de la agresión lo requiera”.

Ayer mismo, el gobierno ucraniano y las milicias separatistas prorrusas apoyados por Moscú se acusaron mutuamente de violar el régimen de alto el fuego en el este de Ucrania, donde se enfrentan desde hace casi 8 años en un conflicto que ya cobró más de 14,000 vidas.

El alto el fuego en el Donbás se incumple desde que se instauró en 2015 con menores o mayores incidentes.

“Es un día intranquilo en el frente. Los ataques de artillería han causado heridos entre militares y civiles y ocasionado daños en la infraestructura”, informó en su página de Facebook el jefe de la administración cívico-militar de la región de Donetsk controlada por Kiev, Pável Kirilenko.

Por su parte, las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) aseguraron que el Ejército ucraniano atacó con fuego de morteros las inmediaciones de nueve localidades bajo su control, según la agencia de los separatistas prorrusos DAN.

A su vez, el Kremlin expresó su “gran preocupación” por la escalada en la región del Donbás.

El presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, amenazó ayer con emplazar armas nucleares “o incluso supernucleares” en el país si se ve amenazado, en momentos en que las tensiones entre Bielorrusia, Rusia y Ucrania, apoyada por Occidente, alcanzaron niveles sin precedentes.

“En caso de necesidad, si nuestros adversarios y competidores dan pasos torpes y tontos, emplazaremos no solo armas nucleares, sino también supernucleares, de avanzada, para defender nuestro territorio”, afirmó, según la agencia Belta.

Más tarde, Lukashenko bajó el tono y afirmó que el presidente ruso, Vladímir Putin, decidirá hoy sobre la retirada de los soldados rusos que participan en los ejercicios militares conjuntos en territorio bielorruso, incluido en el sur, limítrofe con Ucrania.

En Tokio, el primer ministro japonés, Fumio Kishida, pidió a Putin que resuelva la tensión con Ucrania por la vía diplomática, en una charla telefónica.

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