YUMA, Arizona (AP).— Como nominado por el presidnete de Estados Unidos, Joe Biden, y alguien ajeno al departamento que tuvo una relación fría con los líderes de la Patrulla Fronteriza en Tucson, Chris Magnus, nuevo comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en ingles), podría tener problemas para ganarse a los agentes.
Roy Villareal, jefe del sector de Tucson desde inicios de 2019 hasta finales de 2020, dice que pidió una reunión para conocer a Magnus, que entonces era el jefe de la policía, pero no recibió respuesta, y dijo que la falta de interacción fue un “indicio revelador”. Villareal dijo que recordaba haber hablado con Magnus apenas tres veces en ese período —en cada uno de los casos una llamada de cortesía de Magnus para informarle que la policía de Tucson iba a arrestar a uno de sus agentes.
“Él es la persona equivocada para la Patrulla Fronteriza”, sostuvo Villareal, que se retiró tras 32 años en la agencia. “Su conocimiento y comprensión de la vigilancia de la frontera simplemente no existen… los agentes lo van a cuestionar”.
Otros consideran a Magnus apto para el cargo.
“Él es muy respetado por sus colegas”, afirmó Gil Kerlikowske, un exjefe de la policía de Seattle cuyo enfoque en el uso de la fuerza molestó a algunos agentes cuando él ocupó el cargo de Magnus del 2014 al 2017. “El historial de Chris a la hora de responsabilizar a las personas es muy extensivo”.
Los críticos de la CBP en Tucson tienen opiniones diversas sobre Magnus. Vicki Gaubeca, de la Coalición de la Frontera Sur, dice que él promovió “algunas políticas muy progresistas”, pero que la Patrulla Fronteriza necesita un visionario que cambie lo que ella llama una arraigada “cultura de impunidad”.
