WASHINGTON (EFE).— El presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, Jerome Powell, abrió ayer la puerta a aumentos de los tipos de interés más agresivos que los planteados hasta ahora, en caso de que resulte apropiado para combatir la elevada inflación que se vive en el país.
“Si concluimos que es apropiado movernos de forma más agresiva subiendo los tipos de interés oficiales más de un cuarto de punto porcentual, lo haremos”, dijo Powell en una intervención ante la Asociación Nacional de Economía de Empresa de Estados Unidos.
El presidente de la Fed recordó que el mercado laboral en el país está muy fuerte y que la inflación es demasiado elevada, ante lo cual, señaló que el banco central estadounidense adoptará cualquier medida que determine adecuada para bajar los precios, aunque implique acercarse a posiciones más restrictivas.
Puerta abierta
Aunque lo que hasta ahora se esperaba es que la Fed fuese subiendo los tipos de forma paulatina con incrementos de 0.25 puntos, las palabras de Powell abren la puerta a aumentos mayores, como por ejemplo de medio punto, una idea que otros altos responsables del banco central ya habían puesto sobre la mesa en las pasadas semanas.
La semana pasada, el banco central del país llevó al cabo la primera subida de tipos de interés desde 2018 en un viraje hacia una política monetaria contractiva que permita combatir la elevada inflación, agravada por la invasión rusa a Ucrania.
El emisor central estadounidense subió el tipo de interés oficial en 0.25 puntos porcentuales, lo que lo sitúa en una franja de entre el 0.25% y el 0.5%, tras dos años anclado en niveles cercanos a 0 para tratar de paliar los efectos sobre la economía de la pandemia del Covid-19.
En un comunicado oficial al término de su reunión de dos días, la Junta de Gobernadores del sistema de la Reserva Federal adelantó que prevé varias subidas más en el futuro (hasta seis a lo largo de este año), para terminar 2022 con un tipo de interés en torno al 1.875 % (un punto más de lo que se preveía en diciembre).
Los responsables de la Fed también dijeron que esperan empezar a reducir su cartera de deuda soberana estadounidense a corto plazo.
El Índice de Precios al Consumo en Estados Unidos (IPC, lo que paga el consumidor final) se disparó en febrero hasta el 7.9 % —cuatro décimas por encima del de enero—, lo que supone el registro más alto de los precios de consumo en este país desde principios de 1982.
Los precios de las gasolinas han impulsado a niveles históricos la inflación del país, esto ante los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania que ha disparado el precio del barril de petróleo a más de 100 dólares.
