CIUDAD DEL VATICANO.— El papa Francisco encabezó ayer en la mañana en la Basílica de San Pedro las exequias del cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, quien falleció en Roma el miércoles pasado a los 89 años de edad, una ceremonia de cuerpo presente en la que se destacó que el purpurado tuvo una “profunda devoción a la Virgen arraigada en su alma desde la infancia”.

La Liturgia Eucarística fue celebrada por el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, junto con los cardenales, arzobispos y obispos, y Papa presidió el rito de la “Ultima Commendatio y Valedictio” (Recomendación Final y Despedida).

Al referir las cualidades espirituales del cardenal Lozano Barragán, monseñor Battista señaló que su profunda devoción a la Madre de Dios “nos lleva a pensar que encontró a la Virgen esperándole en el umbral del paraíso y lo condujo de la mano hacia Jesús, introduciéndole en la alegría y la paz sin fin de la visión de Dios”.

También dijo que el espíritu que animaba al cardenal fue siembre el mismo: “fe sólida, competencia doctrinal, fidelidad al Magisterio, auténtico sensus Ecclesiae (sentido de la Iglesia) y amor a las almas”.

 

Poco antes de que falleciera, Francisco le hizo una visita el Viernes Santo pasado. Al conocer la noticia de su fallecimiento, el Papa señaló que el cardenal mexicano le “honró con su amistad desde 1980”.

 

 

 

En las próximas horas el féretro sería enviado a México para una misa en la Basílica de Guadalupe, donde el prelado fue ordenado sacerdote, obispo y cardenal.

La sepultura será en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Zamora Michoacán, donde se encuentra la cripta familiar.

Mañana el arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes, único mexicano papable, presidirá en La Villa la misa de cuerpo presente para quien fuera cercano colaborador del papa Juan Pablo II como presidente del Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios (Pastoral de la Salud).

Javier Lozano Barragán participó en el Cónclave de abril de 2005, que eligió al Papa Benedicto XVI.

Primero como teólogo, luego como párroco y finalmente como jefe de un dicasterio se opuso, siempre, al aborto.

Como obispo impulsó el reconocimiento de la Iglesia en nuestro país.

A las exequias en la Basílica de Guadalupe están convocados los obispos, el Consejo Episcopal, los cabildos De Guadalupe y Metropolitano; sacerdotes que deseen concelebrar “y fieles católicos que quieran participar”.

Con la muerte del cardenal mexicano, el Colegio Cardenalicio quedará integrado por 210 jefes de la iglesia católica, de los cuales 117 tienen voz y voto; 93 exceden la edad, y no podrán votar.

El embajador de México, AlbertoBarranco Chavarría, recordó que Monseñor Lozano Barragán mantuvo amistad con tres papas: san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.— Aci Prensa/López Dorida Digital/Quadratin

 

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