ZAPORIZHZHIA, Ucrania (AP).— Fuerzas rusas comenzaron a asaltar una enorme planta siderúrgica en la ciudad portuaria de Mariúpol ayer, dijeron oficiales ucranianos, el último foco de resistencia ucraniana en esta ciudad.

En tanto, un convoy que transportaba a decenas de civiles desalojados de la instalación llegó a la relativa seguridad de una ciudad controlada por Ucrania.

Naciones Unidas dijo que 127 civiles desalojados de la planta y una población vecina llegaron a Zaporizhzhia. La viceprimera ministra Irina Vereshchuk dijo a la prensa que algunos cientos de civiles aún se encuentran en la planta.

Mientras tanto, los defensores ucranianos de la planta indicaron que las fuerzas rusas ya iniciaron el asalto al último foco de resistencia.

El comandante adjunto del Regimiento Azov que estaba atrincherado en la siderúrgica de Azovstal confirmó que las fuerzas rusas comenzaron a asaltar la planta ayer.

Algunos civiles escaparon de la planta el fin de semana en un esfuerzo de desalojo asistido por la ONU.

Comida caliente

Previamente, se informó que trabajadores de ayuda preparaban ayer comida caliente, sillas de ruedas y juguetes para los civiles que empezaban a llegar a la seguridad relativa tras salir de la planta de acero de Mariúpol, asediada durante meses por fuerzas rusas.

La planta era el último reducto de resistencia ucraniana en una ciudad por lo demás controlada por las fuerzas de Moscú y que es crucial para la campaña rusa en el este de Ucrania. Un destacado funcionario estadounidense advirtió que Rusia tenía previsto anexionarse este mes buena parte del este de Ucrania.

En un centro de recepción se habían alineado camillas y sillas de ruedas, pequeños zapatos de niños colgaban de un carro de la compra y un montón de juguetes esperaba a la primera caravana de civiles, en una evacuación supervisada por Naciones Unidas y Cruz Roja.

Su llegada podría ser un inusual atisbo de buenas noticias tras 10 semanas de una guerra desencadenada por la invasión rusa en Ucrania, en la que han muerto miles de personas, millones se han visto obligadas a abandonar el país y ciudades y pueblos han quedado arrasados. El conflicto ha trastocado el equilibrio de poder en el este de Europa instaurado tras la Guerra Fría.

Más de 100 personas, incluidas ancianas y madres con niños pequeños, salieron durante el fin de semana de entre los escombros de la siderúrgica Azovstal en Mariúpol y subieron a autobuses y ambulancias. Al menos algunos parecían haber sido trasladados a un poblado controlado por separatistas con apoyo ruso.

 

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